Limpiezas Edición impresa Ver sumarios Suscribete
Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
ARTÍCULO TÉCNICO

El sector está preparado para abordar la demanda de soluciones medioambientales

10/01/2019 - Leticia Duque. Ancor Morales
Tras la entrada en vigor de la nueva Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público y la normativa europea sobre la Ecoetiquera para Empresas de Servicios de Limpieza, se celebró en la sede de Gómez Acebo & Pombo Abogados (GA-P) el pasado 25 de octubre.

Una jornada informativa bajo el título: “Inclusión de cláusulas medioambientales en la contratación pública”, organizada por el bufete de abogados antes mencionado y las compañías TTS, Lucart Professional y Sutter Professional, junto a la colaboración de la patronal de las empresas de servicios de limpieza ASPEL y la revista Limpiezas.

El objetivo de la jornada era resolver las dudas de los profesionales del sector de la limpieza de edificios y locales sobre las novedades en dicha ley, así como cumplir con los requisitos de sostenibilidad de los pliegos.

La jornada comenzó con la celebración de una mesa redonda que bajo el título: “Novedades legislativas introducidas por la Ley 9/2017 de interés para el sector de la limpieza profesional”, congregó a Miguel Ángel García de GA-P; Elena Hernaez Salguero, presidenta del Tribunal Administrativo de Contratación Pública de la Comunidad de Madrid; y Juan Díez de los Ríos, presidente de ASPEL. Moderó la mesa Mª José Rovira de GA-P.

Miguel Ángel García introdujo las novedades de la nueva ley de contratación pública del 2017 que “supone un cambio total de paradigma”, en su opinión, en lo que se refiere a la contratación pública: “Pasa de ser una mera búsqueda de la eficiencia en cuanto a la provisión de bienes y servicios para el sector público, a basarse en cuatro pilares fundamentales”. Según García, estos pilares son: innovación, integridad/ética, compra pública social (fomento de políticas sociales) y compra verde (fomento de los valores medioambientales). Éste último no es un concepto nuevo, ya existía en directivas anteriores, lo que García resaltó como novedad es que este criterio pasa a ser ahora una “obligación transversal y preceptiva”. Estos criterios medioambientales, que son en los que se centraba esta jornada, se pueden introducir en tres fases del proceso de contratación: en la fase del diseño del objeto del contrato y en las descripciones técnicas del contrato; en la fase de selección del contratista, donde se podrán introducir criterios medioambientales tanto de gestión como de valoración de impacto ambiental; y, por último, en la ejecución, en la que se establece una obligación: “Necesariamente deberá incluirse al menos una cláusula social o medioambiental”. Así, busca que se implanten procesos que impliquen una reducción de recursos, residuos, etc. En este sentido, lo más importante que resaltó el ponente es que “se le puede dar un rango de obligación esencial, de tal manera que el incumplimiento puede suponer la finalización del contrato, con todas las penalizaciones y los problemas que esto conlleva”.

Pinche aquí para acceder al artículo completo

Volver

Servicio de ALERTAS

Con nuestro servicio GRATUITO de ALERTAS, tú decides la información que te interesa