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ARTÍCULO TÉCNICO Medidas de protección para los técnicos en control de plagas

Cuando el riesgo laboral está en la prevención

04/02/2020 - Gema Priego. Responsable de Calidad, PRL, Medio Ambiente y Mejora Continua-PHS Serkonten.
Los técnicos de prevención y control de plagas, que están acostumbrados a prevenir y asesorar a empresas y particulares en cómo evitar los riegos sanitarios y de seguridad de sus locales y viviendas, deben recordar que su actividad está también protegida por una normativa básica en PRL, cuyo cumplimiento es esencial para garantizar su propia seguridad.

Ya lo dice el refrán: “En casa de herrero, cuchara de palo”. Los herreros, que tienen sus propios riesgos por las características de su trabajo, no corren los mismos peligros que los técnicos de prevención y control de plagas. Y estos, que están acostumbrados a prevenir y asesorar a empresas y particulares en cómo evitar los riegos sanitarios y de seguridad de sus locales y viviendas, deben recordar que su actividad está también protegida por una normativa básica en PRL cuyo cumplimiento es esencial para garantizar su propia seguridad.

PHS Serkonten lleva más de 30 años prestando con éxito a sus clientes en toda España el servicio de control de plagas. Con más de 50 técnicos aplicadores trabajando diariamente, la labor que realiza el Departamento de Prevención de la compañía ha sido siempre fundamental para garantizar su seguridad y su salud.

El marco legal que establece la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales se centra en la obligación de la empresa de realizar una evaluación de los riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores, teniendo en cuenta la naturaleza de la actividad, las características de los puestos de trabajo y de los trabajadores que deban desempeñarlos. Es decir, se centra en la prevención en el lugar de trabajo y establece una evaluación de riesgos en tres etapas:

  • La identificación de los riesgos presentes en los puestos de trabajo y en las instalaciones o zonas de uso común.
  • La valoración de los factores que estiman el grado de riesgo.
  • La recomendación de las medidas preventivas necesarias para controlar o minimizar los riesgos.

Como en otras profesiones, los técnicos en prevención y control de plagas desempeñan su labor en los domicilios de los clientes (hoteles, hospitales, oficinas, industrias…), por lo que su realidad profesional se escapa a la definida en este artículo de la Ley. Como solución, surge el Real Decreto 171/2004 sobre la coordinación de actividades empresariales.

Para dar cumplimiento a esta reglamentación y conseguir el mayor nivel de seguridad posible para nuestros técnicos aplicadores, necesitamos contemplar los riesgos del centro y de su actividad, los de los trabajos efectuados y los generados por la concurrencia de estas actividades.

Los riesgos en las instalaciones del cliente

Como primer punto de partida para establecer el marco de prevención adecuado, es necesario realizar actuaciones conjuntas entre la empresa cliente y la empresa de prevención, que incluyen el estudio de la incidencia de las tareas a realizar, la planificación de medidas y el establecimiento de cauces de vigilancia y control del cumplimiento de las mismas. Estas actuaciones de coordinación se realizan en dos fases. Primero, antes del inicio de los trabajos, la empresa cliente debe favorecer a la empresa de control de plagas información sobre riegos y medidas preventivas de sus instalaciones y las medidas de actuación en caso de emergencia. La empresa de control de plagas debe evaluar dichos riesgos y establecer las medidas preventivas correspondientes para las actividades a realizar y acreditar la formación de los técnicos aplicadores que van a realizar los trabajos.

En una segunda fase, y ya durante la ejecución de los trabajos, la empresa de control de plagas debe comunicar a sus clientes cualquier situación de emergencia o incidente que se produzca.

Aunque son numerosos los podemos destacar los que se concentran en tres grandes grupos:

  1. Caídas, atrapamientos o aplastamientos: existe este riesgo cuando se realizan trabajos, aunque sea muy ocasionalmente, en zonas elevadas sin protección adecuada. Mucho más habituales son las caídas al mismo nivel debido a obstáculos o sustancias que pueden provocar una caída por tropiezo o resbalón. Los atrapamientos o aplastamientos se producen por la posibilidad de desplomes o derrumbamientos de: estructuras elevadas, estanterías, pilas de materiales, tabiques, etc. Los recursos preventivos deben tener la capacidad suficiente tanto en medios, como en número, para vigilar el cumplimiento de las actividades preventivas y deben permanecer en el centro de trabajo hasta que desaparezca el riesgo. En el caso de PHS Serkonten, si existe la presencia de un riesgo especial, el Departamento de Prevención junto al Departamento de Operaciones realiza la designación de recurso preventivo que vigile el cumplimiento de las medidas establecidas para la realización de los trabajos de manera segura.
  2. Los cortes y golpes producidos por contra objetos inmóviles o móviles: partes salientes de máquinas, estrechamiento de zonas de paso, vigas o conductos a baja altura, golpes con herramientas o riesgos de lesiones producidas por piezas, fragmentos o pequeñas partículas de material proyectadas por una máquina u herramienta son otros de los riesgos que se pueden corren en las instalaciones del cliente.
  3. Sobreesfuerzos y posturas inadecuadas: estos producen lesiones musculoesqueléticas y/o fatiga física y que son, llegado el caso, causa de lesiones físicas a largo plazo.

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