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ARTÍCULO TÉCNICO

Limpieza en el hospital

17/11/2017 - Alberto Barrientos, CEO Grupo Albarri
La limpieza hospitalaria es la limpieza más técnica y exigente del sector profesional. Dicha exigencia nace de la necesidad de no solo aportar una limpieza estética basada en la suciedad visible o de la simple comodidad que serían aceptables para otro tipo de sectores, sino de aportar un control de la población microbiana.

La finalidad última es la reducción de infecciones nosocomiales, es decir, las infecciones que son contraídas durante el tiempo de hospitalización. Por ello, en este tipo de limpiezas será necesario añadir el término higienización. Con higienización entendemos la reducción de la contaminación ambiental y de los posibles riesgos que pueda conllevar para la salud de los usuarios. Dicha reducción supondrá el decrecimiento del número de infecciones nosocomiales y con ello un ahorro de dinero y sufrimiento.

Una característica de las últimas décadas es que la susceptibilidad a la infección hospitalaria ha aumentado progresivamente en función de la mayor agresividad de las técnicas diagnósticas y terapéuticas y del aumento en la expectativa de vida de la población, todo ello hace que los métodos y técnicas de limpieza deban ser cada día más rigurosas.

Dicho control microbiano adquiere una importancia significativa porque nuestros usuarios son pacientes con factores de riesgo como la inmunosupresión, respiración asistida, intervenciones quirúrgicas, quemaduras, neonatos, etc.

Menos de un 1% del total de microorganismos son potencialmente patógenos; pero es suficiente para infectar a pacientes susceptibles.

Por ello, Albarri ha adquirido un compromiso de emplear metodologías y procedimientos que aseguren esa higienización y evitar al mínimo las infecciones nosocomiales atribuidas a procesos de limpieza, partiendo de la certeza de que las metodologías tradicionales no podrán asegurarnos los resultados apropiados.

Por ello, empleamos las siguientes pautas fundamentales:

  1. El desempolvado y barrido de las superficies nunca deberían realizarse en seco, sino siempre en húmedo; no se deberían utilizar escobas, ni plumeros para no levantar polvo. El clásico barrido con escoba, aunque sea realizado con cuidado, aumenta la contaminación aérea bacteriana hasta 10 veces, por lo que es ineficiente y peligroso. Los sistemas de aspiración en seco plantean el problema de generar torbellinos a partir del aire expelido que movilizan microorganismos procedentes de zonas no limpias, por lo que su uso requiere un cuidadoso diseño de los aparatos que elimine este inconveniente. Si deben utilizarse, dispondrán siempre de filtro total. Los métodos de limpieza en seco están radicados en los hospitales.
  2. Emplear bayetas y mopas limpias y desinfectadas por habitación. Con ello evitaremos posibles contaminaciones cruzadas.
  3. Se evitará el uso del algodón en las bayetas, fundas de fregado y demás elementos de limpieza, sustituyéndolos en todos los casos por microfibra, dada su capacidad de absorción y retención, tanto de las partículas de polvo como de suciedad en general, además de bacterias, gérmenes, etc. Con los elementos de microfibra se evita el desprendimiento de oxicelulosa y la consiguiente contaminación de las superficies.
  4. Un aspecto crucial relativo a los materiales de limpieza es que éstos deben ser distintos para áreas diferentes y distintos también para diferentes objetos o superficies dentro de una misma área. Resulta obvio que nadie limpiará la mesa del quirófano con la misma bayeta que se empleó en el inodoro. Sin embargo, muchas situaciones no son tan evidentes. No es extraordinario observar en algunos centros hospitalarios el empleo de los mismos materiales de limpieza en dependencias de índole muy diversa.
  5. En un centro sanitario encontramos diferentes zonas. Cada una de ellas tienen unos requerimientos de higiene diferentes. Por ello, se delimitan tres zonas diferentes: zonas generales, semicríticas y críticas. Cada una dispondrá de unos requerimientos y requisitos diferentes por el riesgo y consecuencias de una posible contaminación. 

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