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ARTÍCULO TÉCNICO

Necesidades de un hospital

17/11/2017 - Vileda Professional
En un día cualquiera miles de personas entre pacientes, personal y visitantes transitan por hospitales y centros sanitarios. Espacios donde la exigencia de higiene asociada a la limpieza es mucho más necesaria.

Estudios de la OMS demuestran que un bajo nivel de limpieza da lugar a una higiene inaceptable, y por aquí vienen más del 50% de las infecciones. Este riesgo debería minimizarse a través de tareas de control, eliminación y prevención, en la transmisión de infecciones entre áreas y/o pacientes.

Está claro que no todas las dependencias tienen las mismas necesidades, un ambulatorio, un quirófano, una sala de espera, la unidad de cuidados intensivos, los pasillos y áreas comunes o las habitaciones de los pacientes.

Reducir las tasas de infección y mantener la imagen de orden y limpieza en estos establecimientos es prioritario. Unas correctas prácticas de mantenimiento y limpieza permiten reducir el coste anual que ello supone, pero los presupuestos de los centros no son ilimitados.

Existe una serie de prácticas incorrectas como pueden ser el empleo de procedimientos inadecuados, que puede poner en riesgo la salud de los pacientes o la de los propios trabajadores. Riesgo de transmisión por contaminaciones cruzadas, sobreesfuerzos cargando grandes pesos son prácticas comunes.

Prácticas incorrectas:

  • Útiles inadecuados. Utensilios indicados para otros entornos tal vez no sean aptos para la limpieza en centros sanitarios. Ejemplos como el uso de cepillos que levanten la suciedad, bayetas no aptas para resistir agentes desinfectantes, guantes que no cumplen los requisitos imprescindibles...
  • Carros mejorables. El empleo de un carro específico para este tipo de entornos asegura que además de la imagen de orden necesario, se maximice el espacio para el transporte de los elementos imprescindibles para desarrollar las tareas de limpieza.
  • Protocolos erróneos. A medida que avanza la técnica, los nuevos materiales y prácticas deben adaptarse para dar una mejor respuesta a un mundo cambiante. La misma revolución en las prácticas médicas se ha dado en los procesos de limpieza y mantenimiento en los últimos años.

Posibles riesgos

Una falta de higiene en el suelo del lavabo de un colegio puede tener una consecuencia muy diferente si se produce en el suelo de un quirófano. Desgraciadamente, muchas son las noticias en los medios de comunicación por la mala praxis en los protocolos de mantenimiento y la falta de limpieza que, aparte de la mala imagen, se asocian a costes financieros y, en muchos casos, afectan directamente a la salud.

Es importante diferenciar 3 tipos de niveles de exigencia en la higiene:

  • Limpiar: que es poner orden y eliminar la suciedad existente.
  • Desinfectar: que además de limpieza implica una reducción de los microorganismos a niveles que no sean perjudiciales para la salud. Existen bayetas y mopas que eliminan en un 99,99% esos microorganismos. Únicamente por su acción mecánica.
  • Esterilizar: implica una eliminación completa de los microorganismos. En este caso se precisa de medios especiales por calor o autoclave para llegar a estos niveles.

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