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OPINIÓN

Amaya Romero, Responsable de Marketing y Comunicación de PHH Serkonten

¿Qué respitan nuestros hijos? Claves para mejorar la calidad del aire en los centros educativos

Seguro que han leído en más de una ocasión que el ambiente interior está hasta cinco veces más contaminado que el exterior. Esta falta de higiene del aire en los espacios cerrados, ya sean oficinas, hogares o centros comerciales, se debe a la polución, partículas de polvo y alérgenos que entran de la calle; a las partículas que se desprenden de materiales de construcción, mobiliario; y por supuesto, a bacterias, hongos, partículas de olor, etc., derivadas de la actividad humana. Además, los sistemas de calefacción y refrigeración contribuyen a enrarecer el aire que respiramos, al menos, en un 80% de nuestra vida.

Los resultados de estudios e informes elaborados por diferentes organismos internacionales, unidos a la creciente preocupación de la OMS a causa del aumento constante de porcentaje de población mundial que padece algún tipo de alergia respiratoria, han hecho que muchos países pongan el foco en el desarrollo de medidas que ayuden a mejorar la calidad del aire que respiramos

Uno de los colectivos más sensibles a las alergias respiratorias son los niños en edad escolar. De hecho, expertos sanitarios revelan que uno de cada tres niños europeos sufre asma bronquial o padece algún tipo de alergia. Los menores con edades comprendidas entre 0 y 3 años son además propagadores y víctimas de numerosas enfermedades que se contagian por las vías respiratorias. Catarros, otitis, conjuntivitis, gastroenteritis o la nueva mano-pie-boca son una constante durante el curso escolar. Además, estas enfermedades son altamente contagiosas y suelen afectar al entorno directo de los niños, es decir, el personal de la escuela y la familia. El absentismo laboral que provoca en los adultos estas dolencias y el gasto que supone para los centros, son otras de las consecuencias de no cuidar el ambiente que respiramos.

Por ese motivo, la calidad del aire de los centros escolares, tanto escuelas infantiles como colegios e institutos, debe ser una prioridad.  

Según un estudio elaborado por el proyecto Sinphonie de la UE sobre la calidad del aire en centros educativos, en las escuelas infantiles y colegios donde hay niños muy pequeños, se sirven comidas o se desarrollan actividades deportivas, las partículas de olor en suspensión y bacterias aumentan de forma considerable. Todo ello se suma a las partículas de polvo y contaminación, a las que provienen de los materiales de construcción, decoración y mobiliario, y a las sustancias que tienen algún tipo de relación con el entorno, como pinturas, pegamentos e incluso productos de limpieza y desinfección.

¿Qué podemos hacer?

En suma, lo escolares y los profesionales que trabajan en los centros educativos respiran a diario contaminantes como el dióxido de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles y agentes biológicos como los alérgenos. ¿Qué podemos hacer para mejorar esta situación? Desde PHS Serkonten les proponemos algunas claves que, sin duda, contribuirán a mejorar la calidad del ambiente que respiran los niños y niñas en sus centros educativos:

1 Punto de partida. La base es una buena limpieza y desinfección de las instalaciones y mobiliario con productos eficaces pero que no sean agresivos.

2 Sistema de ventilación adecuado y revisado según la normativa vigente para reducir los niveles de CO2 y los compuestos tóxicos

3 Programa eficaz de tratamiento de residuos higiénicos que garanticen la recogida de pañales y restos biológicos del centro con total seguridad.

4 Instalación de ambientadores o torres de olor de última generación, que neutralizan químicamente las partículas de mal olor en las zonas más contaminadas ambientalmente. 

5 Purificadores del aire. Existen sistemas de renovación del ambiente con filtros capaces de eliminar del flujo del aire gérmenes, alérgenos e incluso bacterias. La gama Aeramax, por ejemplo, se está probando en varios centros escolares de la Comunidad de Madrid. El objetivo es contribuir a mejorar la calidad de aire y que esto incida directamente en una reducción de los contagios de enfermedades comunes como catarros

6 Colocación de alfombras bactericidas en los accesos a los centros como barrera a la contaminación exterior.

7 Plan de sensibilización y formación para mejorar los hábitos de higiene con un correcto lavado de manos.

Si aplicamos todas estas medidas mejorará la calidad del aire que se respira en los centros educativos y, con ella, la salud de nuestros menores.

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