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REPORTAJE Estos dos acontecimientos constituyen un buen ejemplo del descontrol existente en la gestión de desechos

Los centros de residuos, en el punto de mira tras los sucesos de Chiloeches y Seseña

12/12/2016 - David Marchall
En tres meses y medio parte de los vertederos situados en estas localidades han ardido poniendo en riesgo la salud de las personas y el estado del medio ambiente. Ante estos hechos, asociaciones e instituciones reclaman una mayor responsabilidad por parte de los productores de los residuos en su gestión y tratamiento.

El pasado 13 de mayo comenzó a arder sin causa justificada uno de los vertederos ilegales de neumáticos más grandes de toda Europa, el situado entre el término municipal de Seseña (Toledo) y el de Valdemoro (Madrid), que albergaba unas 80.000 toneladas de ruedas. Unas enormes llamas de gran combustión y un humo muy contaminante y tóxico obligaron a evacuar a los vecinos de la cercana urbanización de El Quiñón de Seseña, y a activar el Plan de Emergencias de Castilla-La Mancha (PLATECAM). Hasta 1.500 personas, entre bomberos del Consorcio provincial de Toledo y de la Comunidad de Madrid, se dedicaron a la tarea de extinguir el incendio, que se prolongó durante 23 días, dejando un panorama desolador. 

A continuación, se decidió la retirada del material quemado (un 70% del vertedero) y del no quemado. Para ello, se puso en marcha el convenio existente con la empresa pública EMGRISA, que consistió en la retirada de las ruedas para su traslado a dos plantas autorizadas de gestión y reciclado de neumáticos: una en Chiloeches (Guadalajara) y otra en Campo de Criptana (Ciudad Real). En total, el coste de todas las tareas ascendió a más de cinco millones de euros, según el consejero de Medio Ambiente castellanomanchego, Francisco Martínez Arroyo; y el suceso dañó la imagen tanto de la Comunidad de Castilla-La Mancha y Madrid como del Ayuntamiento de Seseña. De hecho, se trataba de un área declarada ilegal desde 2003 por no respetar las normas medioambientales. Precisamente, meses antes del incendio las administraciones de Madrid y Castilla-La Mancha habían conseguido ponerse de acuerdo en su desmantelamiento, pero el fuego trastocó buena parte de esos planes, que tuvieron que ser reconsiderados.

El suceso se repite

En esa situación se llegó al pasado 24 de agosto, fecha en la que también sin causa justificada comenzó a arder una nave de la planta de Chiloeches (Guadalajara), que acumulaba ilegalmente 20.000 toneladas de disolventes y otros residuos peligrosos. El complejo, que estaba siendo investigado por el Seprona de la Guardia Civil desde el pasado mes de marzo, fue clausurado por el Ayuntamiento de la localidad el 17 de junio por “actividad clandestina” y por no disponer “de licencia de apertura”. De hecho, la empresa que lo gestionaba, KUK Medioambiental, ya sabía que debía retirar los residuos peligrosos; pero ante la falta de disposición para ello, en 2013 la Junta de Castilla-La Mancha la expedientó por tres infracciones graves y se le suspendió de forma provisional la autorización ambiental unificada. Este expediente se convirtió en firme en octubre de 2014 y, justo un año después, se cumplió el plazo que se le había dado para resolver las deficiencias si quería seguir operando, aunque la empresa continuó haciéndolo. El 4 de agosto la Junta presentó en el juzgado de guardia una denuncia en la que mostraba su preocupación por la acumulación ilegal de productos peligrosos. En el escrito se apuntaba a que existía el peligro, entre otros, de que éstos pudieran incendiarse o producirse vertidos al cauce del Henares, cosa que después sucedió y hubo de construir un dique para evitar que la contaminación llegara a ese río.

 Así las cosas, la cercanía en el tiempo con el suceso de Seseña resulta, cuando menos, extraña. De hecho, el alcalde de Seseña, Carlos Velázquez, señaló al poco de producirse el segundo incendio la “sospechosa” conexión que veía entre ambos. Además, recalcó que la situación llamaba “mucho la atención”, e indicó que en las instalaciones del gestor de residuos de Chiloeches al que se estaban llevando las ruedas del vertedero de Seseña ya hubo un “intento” de incendio hacía poco tiempo. “Si ya era sospechosa la manera de actuar en el incendio de Seseña, también son bastante sospechosos los incendios en plantas similares”, señaló Velázquez.

Para acceder al reportaje completo pincha este enlace

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