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ARTÍCULO TÉCNICO

La elección inteligente de una hidrolimpiadora

13/03/2019 - Ricardo Benítez Trujillo, director comercial NILFISK IBERIA Distribución Profesional
Existe en el mercado una amplia gama de hidrolimpiadoras eléctricas, de gasolina, neumáticas, por transmisión de fuerza que ofrecen al usuario poder disfrutar de las ventajas del uso de agua a presión en diferentes necesidades de conexión.

Las aplicaciones son muy amplias y van desde la conocida limpieza de vehículos, suelos, paramentos verticales a aplicaciones como la del chorreado de áridos, desatasco de tuberías y sumideros, vaciado de depósitos, limpieza en altura, aplicación de químicos, decapado de pinturas, hidrodemolición, ect.

Es a veces confuso para el usuario, manejarse entre tanta oferta de marcas, modelos, prestaciones y niveles de precio a la hora de seleccionar la máquina de agua a presión que necesita.

Generalmente, la selección se basa en las prestaciones del equipo que se estaba utilizando anteriormente y también en el binomio presión/precio con las consecuencias que ésta decisión tiene en el rendimiento alcanzado, el coste total operativo y en la longevidad del equipo adquirido.

Como en cualquier proceso profesional, todo empieza por un conocimiento de la tarea a realizar y una pequeña toma de datos básicos. En la limpieza profesional, el proceso deberá ser también el mismo, pero en muchos casos esta situación no es la habitual.

Sin esta información, las posibilidades de acertar con el equipo adecuado a las necesidades de limpieza que se presentan y adecuar el coste total operativo a la tarea de limpieza, se vuelve un objetivo difícilmente alcanzable.

Y obviar el coste total operativo en la limpieza con agua a presión es un gran error en el cálculo real de costes y su repercusión en el consumo de recursos.

En muchos casos, la única pregunta que parece ser necesario contestar al usuario es si el equipo será capaz de limpiar la suciedad presente en una superficie.

La realidad es que es una pregunta importante, pero absolutamente incompleta si ésta, justo con el nivel de precio del equipo, son las únicas variables para  tomar la decisión.

La información necesaria para la correcta elección del equipo son las horas de uso diario que tendrá, las posibilidades de conexión, el tipo de suciedad a eliminar, el tipo de superficie a limpiar, el ambiente en que se realiza la limpieza, las posibilidades de alimentación de agua, electricidad y combustible, necesidades de ventilación, uso interior o exterior, necesidades de transporte del equipo, trabajo a distinto nivel del suelo, restricciones normativas y/o de higiene, necesidad de aplicación de químicos, etc.

Con toda esta información es posible seleccionar para el cliente una o varias opciones de equipos de limpieza, así como la posible necesidad de los grandes olvidados, los accesorios.

Los accesorios en el HPW quedan muchas veces fuera de la conversación de ventas debido a la auto-prescripción del usuario, por lo que aunque éstos puedan incorporarse una vez que la máquina está operativa, en la práctica ésta situación no se produce con la intensidad adecuada.

El círculo de Sinner

En la limpieza con agua a presión las variables del círculo de Sinner también están presentes, al igual que en cualquier sistema de limpieza. Tradicionalmente y a veces de manera equivocada, el uso del agua a presión está muy orientado al factor mecánico sobre el resto de los otros factores como son la acción química y la temperatura.

Incluso en el caso de estar demasiado orientado al factor mecánico, considerar éste un factor únicamente relacionado con la presión del equipo es un importante error. El factor de acción mecánica en el agua a presión está relacionado con la presión del equipo y también el caudal de agua que es capaz de proyectar. El caudal del agua es el responsable tanto de que el impacto sea mayor, como de la reducción del tiempo de limpieza, por lo que conocer previamente la suciedad que se ha de eliminar es clave para seleccionar el equipo que nos permita reducir el tiempo de limpieza, así como el coste operativo.

El titular o nombre de pila con el que generalmente se denomina a una hidrolimpiadora es el valor de presión, y muchas veces se produce la elección del modelo a utilizar en base a ese principal criterio.

El otro factor importante del círculo de Sinner es la temperatura. En muchas aplicaciones de limpieza por agua a presión, el uso de temperatura en el proceso de limpieza puede ahorrar entre un 40 y un 60% del tiempo empleado para efectuar la limpieza, comparado con el uso de agua fría.

Bajo un criterio de limpieza efectiva e inteligente, no aplicar esta ventaja en el proceso de limpieza cuando es posible, consiste en sí mismo una pérdida.

El agua caliente puede ser utilizada por una hidrolimpiadora aprovechando la propia de la red que la alimenta o puede ser generada por ella misma.

En el primer caso, no todas las máquinas soportan la misma temperatura de agua caliente de la red y, de hecho, aunque existen modelos que pueden trabajar con temperaturas de agua de unos 85 ºC, la mayor parte no pueden y se presentan, además, dificultades propias de la dependencia de esta red de agua, alta dificultad para regular la temperatura, etc.

En el segundo caso, las máquinas de agua a presión pueden calentar el agua por ellas mismas utilizando combustibles (diesel, gas, biodiesel, keroseno) o con resistencias eléctricas.

Las máquinas de agua caliente pueden trabajar con agua fría (temperatura de la red) o calentando el agua regulando su temperatura hasta la fase de vapor llegando a los 150 ºC.

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