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ARTÍCULO TÉCNICO

Limpieza y mantenimiento de superficies de acero inoxidable

20/06/2018 - Arturo Breva, técnico comercial de Cleanity
El acero es una aleación de hierro y carbono. El acero inoxidable es un acero que contiene un mínimo del 10,5% de cromo y menos de un 1,2% de carbono y otros elementos de aleación como el níquel (Ni). Existen varios tipos de acero inoxidable: martensíticos, ferríticos y austeníticos. Existe también la variedad Dúplex (austenítico-ferrítico).

El acero inoxidable es un material no poroso de superficie muy lisa que hace fácil su limpieza para impedir que las bacterias y otros microorganismos puedan proliferar.

En industria alimentaria el más utilizado es el de tipo austenítico 316, que es resistente a la corrosión debida a diversos productos químicos agresivos, ácidos y a la atmósfera salina.

El contenido de cromo le otorga una resistencia a la corrosión al permitirle generar una capa de óxido de cromo denominada como ‘capa pasiva’.

Si se le brindan los cuidados adecuados a la ‘capa pasiva’ citada anteriormente, podría proporcionar protección durante muchos años. Sin embargo, la integridad de la película se puede dañar debido a la suciedad y a otros contaminantes, y es por esto por lo que el acero inoxidable debe limpiarse con regularidad usando productos de limpieza seguros, entendiendo por seguros que no sean agresivos. 

Hoy en día es uno de los materiales más utilizados y presentes en nuestro entorno. La mayoría de las cocinas industriales en restaurantes, hospitales o empresas de catering son de acero inoxidable. También lo encontramos en la industria alimentaria, espacios clínicos y, por supuesto, en el hogar; y cada vez más en espacios exteriores.

Limpieza y mantenimiento

Para limpieza del acero inoxidable nunca debemos usar productos que contengan cloruros y otros halógenos, hipocloritos o ácido clorhídrico (salfumant). Nunca debemos frotarlo con esponjas metálicas ni cubrirlo con ceras.

La limpieza del acero inoxidable debe realizarse en un primer paso con una bayeta de microfibra para eliminar el polvo y continuar lavando con un detergente neutro a su dosis adecuada, evitando superar las dosis o concentraciones especificadas por el fabricante de los productos de limpieza. Y por último un enjuague y un secado. Con productos de evaporación rápida, como el multiusos, no suele ser necesario el enjuague. 

La solución multiusos sería apropiada para limpiezas diarias y el desengrasante neutro para suciedades más incrustadas.

Para protegerlo frente a incrustaciones de suciedad y evitar pequeñas picadas de óxido, se utilizan productos basados en aceites parafínicos, como la solución abrillantador acero inoxidable. Su fórmula en aceite facilita la aplicación dejando un tacto agradable en todas las superficies limpiadas con él.

Otro aspecto en el mantenimiento de las superficies de acero inoxidable es la desinfección de las mismas. Es recomendable, como se ha indicado anteriormente, no utilizar productos basados en hipoclorito sódico o lejías. El uso de Detercide 2, nos proporciona limpieza y desinfección en un solo paso, con un producto exento de lejía, un producto totalmente compatible con el acero inoxidable.

Como conclusión debemos afirmar que la limpieza del acero inoxidable es sencilla, pero ha de ser constante, siendo ésta la mejor forma de mantenerlo en perfecto estado ya que es un material de gran durabilidad. 

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