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NOTICIA

Control de mosquitos "Aedes"

21/09/2017 - Dra. Pilar Mateo, científica
Los mosquitos culícidos juegan un papel esencial en la transmisión de los arbovirus causantes de enfermedades como el dengue, fiebre amarilla, chikungunya y zika, debido a su necesidad de ingesta de sangre, su gran adaptabilidad a diferentes ambientes y la variabilidad de hospedadores sobre los que realizar su alimentación.

Las dos especies vectoras principales de estos virus son Aedes aegypti y Aedes albopictus. Son dos mosquitos que en las últimas décadas han experimentado una enorme dispersión por los cinco continentes, gracias principalmente a los efectos derivados del cambio climático y de la globalización, que ha permitido que tanto los vectores (mosquitos) como los reservorios (personas enfermas) puedan llegar a cualquier parte del mundo en pocos días. Esta dispersión biológica ha venido acompañada de la emergencia de las enfermedades provocadas por los virus que son capaces de transmitir. Claro ejemplo de esto son los brotes de estas enfermedades acontecidos en Europa durante esta década. Una de las principales peculiaridades de estos dípteros es que viven en estrecha asociación con el ser humano. Son especies sinantrópicas, por lo que suelen encontrarse en el ámbito doméstico y peridoméstico. Además, se les considera mosquitos eminentemente urbanos, si bien pueden establecerse también a nivel rural. 

Los adultos de estas especies tienen especial querencia por depositar los huevos en recipientes o contenedores de agua, tanto naturales (huecos de árboles, grietas de rocas o pedúnculos de hojas) como artificiales (piletas, tanques de agua, neumáticos, bidones, floreros o latas, entre otros). Las hembras no ponen los huevos directamente sobre el agua, sino en la zona húmeda, a poca distancia de la superficie de agua. Los huevos pueden permanecer viables hasta más de un año y eclosionar en el momento en el que el recipiente en cuestión vuelva a rellenarse de agua. Las hembras necesitan un aporte proteico para la producción de huevos, por lo que precisan ingerir sangre. Estas especies se alimentan durante el día en los periodos de máxima actividad humana y prefieren la sangre humana a la de otros animales domésticos. 

Al no existir vacuna para estas enfermedades (salvo para la fiebre amarilla), su prevención pasa necesariamente por controlar las poblaciones del vector. Para ello resulta imprescindible aplicar una estrategia de control integral que actúe en distintos ambientes y que tenga en cuenta todas las fases de desarrollo del vector y la protección de las personas. Esta estrategia se compone de las siguientes acciones.

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