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ARTÍCULO TÉCNICO

El ambiente en espacios cerrados está cinco veces más contaminado que el exterior

18/06/2018 - PHS Serkonten
Llega la primavera, para unos, la mejor estación del año. Para otros, cada vez más numerosos, la época de los estornudos, el picor de ojos, el moqueo constante e incluso el asma. Pero, ¿es el polen el único responsable de las alergias?

Un estudio sobre calidad del aire realizado por PHS Serkonten, revela que el ambiente en los espacios cerrados está de media 5 veces más contaminado que el exterior, sobre todo en primavera. Si tenemos en cuenta que el 90% de nuestro tiempo lo pasamos en interiores, que un adulto respira de media 10.800 litros de aire al día y que los gérmenes que emitimos en un estornudo, por ejemplo, pueden llegar a desplazarse hasta 50 metros, no cabe duda de que la calidad del aire que respiramos nos afecta. La OMS calcula que ésta será la causa de que en 2025, el 50% de los ciudadanos de la UE hayan desarrollado algún tipo de alergia.

Pero, ¿qué es lo que respiramos en los entornos cerrados? En el aire hay compuestos orgánicos volátiles que provienen de la pintura, las alfombras, el suelo, la fibra de vidrio de los aislantes, la madera; y en oficinas y locales, de las impresoras y los ambientadores. Y por supuesto, todo lo que proviene de la calle y que entra o bien por puertas y ventanas, o en la suela de los zapatos y que incluye polen, polvo, C02 y moléculas contaminantes procedentes de los tubos de escape y del desgaste de los neumáticos de los vehículos. Si a todo esto le sumamos las emisiones de fábricas y chimeneas, concluimos que el aire que respiramos va cargado de un sinfín de moléculas que afectan a nuestra salud

Además, están las moléculas de olor que provienen de los cuartos de baño, las cocinas, los contenedores de basura y reciclaje y los productos que utilizamos para limpieza o para el aseo personal, desde el perfume hasta químicos, como lejía o amoniaco. En algunos espacios concretos, como los hospitales, hay moléculas de olor de desinfectantes, tratamientos agresivos como quimioterapias o de desechos humanos, como vómitos. En los gimnasios, por ejemplo, las moléculas del olor a sudor impregnan utensilios, maquinarias, paredes, etc. y los de la humedad, son habituales en spas, piscinas o en fuentes decorativas de interior.

Permanecer en estos ambientes afecta a la concentración y la memoria, produce irritación en los ojos y problemas respiratorios, lo que incide en el aumento del absentismo y el descenso de la productividad. Es además un foco de contagio de catarros y otras patologías. La solución pasa por tomar conciencia de que no sólo es necesario mantener limpio y desinfectado suelos y mobiliario, ni poner el foco sólo en cuartos de baño y cocinas; sino que es imprescindible mantener los mismos niveles de higiene en todo el entorno laboral y contar con tecnología de higiene ambiental que por un lado filtre partículas contaminantes y por otro, regenere el aire que respiramos en nuestro puesto de trabajo.

Gracias a la investigación y el desarrollo tecnológico, hoy existen aparatos que eliminan el 99,97% de los gérmenes, alérgenos y partículas limpiando el aire de contaminantes y malos olores mejorando la sensación de confort, salud y bienestar. Y un ambiente agradable no sólo es fundamental para crear un entorno de trabajo productivo, sino para ofrecer a nuestros clientes imagen de profesionalidad y excelencia.

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