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ARTÍCULO TÉCNICO

Enfriamiento evaporativo: rendimiento energético y respeto medioambiental

19/06/2018 - Comisión Técnica de AEFYT
Los equipos de refrigeración evaporativa (torres de refrigeración y condensadores) ofrecen una combinación idónea de uso de energía y coste de instalación con un mínimo impacto ambiental. Estas circunstancias han convertido a esta tecnología en idónea para su empleo tanto en procesos industriales, como en climatización.

El enfriamiento evaporativo es un proceso natural que utiliza el agua como refrigerante y que se aplica para la transmisión a la atmósfera del calor excedente de diferentes procesos y máquinas térmicas. En este principio se basa el funcionamiento de equipos como las torres de enfriamiento y condensadores evaporativos, instalaciones imprescindibles para los procesos industriales de numerosos sectores productivos, así como para la climatización de edificios de diversos usos.

Los equipos de enfriamiento evaporativo liberan el calor de condensación de las máquinas frigoríficas transfiriéndolo a la atmósfera mediante la evaporación de una reducida cantidad de agua. Este proceso se hace efectivo gracias al establecimiento de un contacto entre el agua en circulación y una corriente de aire en un intercambiador de calor.

Un recurso natural: beneficios medioambientales

La refrigeración evaporativa se presenta como una tecnología respetuosa con el medio ambiente que, además, ha sido capaz de adaptarse a las nuevas exigencias del entorno y de los recursos naturales disponibles.

El uso de un recurso natural, como el agua, es uno de estos beneficios. Por una parte, el 95% del agua que se emplea en una torre es reutilizada y, por otra, la menor energía requerida para el funcionamiento de estas instalaciones frente a los equipos de enfriamiento por aire implica un significativo ahorro en el gasto de agua derivado de la producción eléctrica necesaria para su mantenimiento. De este modo, el consumo de agua se minimiza y su aprovechamiento se optimiza, en la medida que una pequeña cantidad de agua se evapora y otra se evacua para evitar la concentración de sales, es decir, en origen, consume menos agua que la condensación por aire, puesto que una central generadora de electricidad consume aproximadamente 100 l. de agua por cada kWh generado. Asimismo, la posible cantidad de agua perdida por arrastre no es significativa y la salida de aerosoles no tiene importancia práctica si se siguen las normas en cuanto a la calidad de los separadores de gotas y el correcto montaje y mantenimiento del equipo.

A estas ventajas se añaden otras que, en su conjunto, contribuyen a que el impacto de esta tecnología sobre el medio ambiente sea mínimo:

  • Reducción del efecto invernadero: esta técnica se ha manifestado como la tecnología más eficaz para luchar contra el efecto invernadero, al limitar las emisiones de CO2 indirectas (55% inferior a los equipos por aire), gracias al ahorro de energía eléctrica consumida y directas debidas al menor riesgo de fugas de gases refrigerantes al trabajar las instalaciones con presiones relativamente reducidas.

Puede acceder al texto completo, aquí.

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