Cientos de empresas se unen contra la reclasificación del etanol en los productos biocidas

Laboratorio control biocidas
Redacción

Más de 840 empresas, organizaciones, asociaciones y personas, que representan a más de 20 sectores, desde la atención sanitaria y la alimentación y las bebidas, hasta los productos farmacéuticos, el transporte, la agricultura, los cosméticos y la energía, se han unido para pedir a los responsables de la toma de decisiones de la UE y de los países miembros que actúen urgentemente para evitar una prohibición de facto de los productos biocidas a base de etanol. Coordinados por AISE, la asociación europea de empresas de detergentes y productos de mantenimiento, los firmantes representan a los 27 Estados miembros de la UE y más allá, subrayando la preocupación generalizada y el impacto paneuropeo y multisectorial de esta decisión.

«Una reclasificación del etanol en los productos biocidas sería desastrosa para la salud pública en Europa«, explica Florian Vernay, presidente de AISE. «Los desinfectantes, geles hidroalcohólicos y otros productos a base de etanol han demostrado ser seguros y eficaces, y son utilizados por millones de europeos cada día. Las decisiones sobre su futuro deben basarse en datos de uso real, no en datos sobre el abuso de bebidas alcohólicas», considera.

«Las autoridades europeas deben luchar por proteger la disponibilidad del etanol; una prohibición de facto tendría consecuencias desastrosas para la salud pública», añade Alexandra Peters, presidenta de Clean Hospitals. «Los geles y desinfectantes a base de etanol se han utilizado de forma segura durante décadas. Además, si tuviéramos otra pandemia, toda la producción local de emergencia de alcohol para el cuidado de la salud sería de etanol, ya que puede producirse fácilmente a partir de ingredientes comúnmente disponibles. Si hubiera una emergencia sanitaria sin etanol disponible, se perderían muchas más vidas por ello«, añade.

Por su parte, el profesor Didier Pittet, exdirector del Centro Colaborador de la Organización Mundial de la Salud para la Seguridad del Paciente y director del Programa de Control de Infecciones del Hospital Universitario de Ginebra, opina:»Los geles hidroalcohólicos son un aspecto fundamental, seguro e insustituible de la higiene de manos en los entornos hospitalarios que, a su vez, es el factor más importante para la prevención de infecciones». Y agrega: «Si los profesionales de la salud en Europa pierden el acceso a las soluciones a base de etanol, las consecuencias serán catastróficas: más enfermedades y más muertes. Claramente, esto debe evitarse».

Finalmente, Dirk Jacobs, director general de FoodDrinkEurope, manifiesta su opinión al respecto: «Los desinfectantes a base de etanol son vitales para mantener la seguridad alimentaria en Europa. Cada día, los productores de toda la UE dependen del etanol para desinfectar equipos, recipientes, utensilios y superficies, protegiendo a los consumidores y previniendo la contaminación. Sencillamente, no existen alternativas viables que ofrezcan el mismo nivel de seguridad, eficacia y rendimiento sin residuos«.

Según explican desde AISE, el etanol es el ingrediente esencial de los desinfectantes de manos, desinfectantes de superficies, antisépticos y muchos otros productos biocidas que nos protegen. Es indispensable para la salud pública, la prosperidad económica y la resiliencia industrial en toda la UE. Ninguna sustancia alternativa iguala su eficacia, seguridad y disponibilidad comprobadas.

Riesgo de clasificación errónea

El Comité de Productos Biocidas de la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) está considerando si recomendar, en su reunión del 26 de noviembre de 2025, una reclasificación a nivel de la UE del etanol en productos biocidas como Sustancia Carcinogénica y Tóxica para la Reproducción (CMR) de Categoría 1A, basándose en datos que solo consideran el abuso oral y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, en lugar del uso de productos biocidas a base de etanol, que son seguros. Tal medida contradiría las directrices y recomendaciones establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como el asesoramiento de la Comisión Europea, el Centro Europeo para la Prevención y la Prevención de Enfermedades y socios internacionales, incluidos los de Estados Unidos.

De implementarse, esta reclasificación eliminaría en la práctica los productos a base de etanol del uso público y restringiría severamente su disponibilidad en entornos profesionales, conforme al Reglamento de Productos Biocidas (BPR) de la UE. Las excepciones previstas en el BPR no son la solución, ya que no existe la posibilidad de autorizar el uso público y las excepciones para uso profesional tendrían una duración limitada y se concederían únicamente caso por caso por cada Estado miembro de la UE tras un complejo proceso de evaluación de riesgos.

Este proceso de autorización para fines profesionales, además de reducir la disponibilidad de productos que salvan vidas, impondría una importante carga burocrática precisamente a quienes menos pueden soportarla como hospitales, departamentos médicos, supermercados, explotaciones agrícolas, laboratorios médicos, restaurantes y redes de transporte. Esto contradice directamente el compromiso de la Comisión Europea de simplificar la normativa, eliminar la burocracia y brindar un mejor apoyo a las empresas y los ciudadanos europeos.