Imagina un grano de arroz. Ahora visualiza ese pequeño grano partido en mil trozos. Cada fragmento sería un microplástico: un fragmento menor de 5 milímetros, diminuto pero no inofensivo. Los microplásticos viajan por el agua que bebemos, el aire que respiramos, los alimentos que consumimos y hasta los productos de limpieza que usamos a diario. Su tamaño microscópico les permite atravesar barreras biológicas y entrar en órganos humanos como el cerebro, el corazón, los pulmones y la placenta.
¿Cómo entran en nuestro cuerpo?
- Por la boca. Cada semana ingerimos el equivalente plástico a una tarjeta de crédito a través del agua embotellada, la sal marina, el arroz, la miel e incluso el polvo que se posa sobre nuestra comida.
- Por la nariz. Al aspirar, inhalamos fibras que flotan en el aire interior de oficinas y hogares; los filtros de aspiradora convencionales no las retienen todas.
- Por la piel. Cremas, maquillajes y guantes de látex o vinilo pueden liberar nanopartículas que atraviesan poros y folículos.
¿De dónde salen los microplásticos?
Hay dos tipos de microplásticos en nuestro planeta, dependiendo de si el origen es directo o indirecto, siendo la limpieza de ambos tan necesaria como compleja.
1) Microplásticos primarios. La fabricación de estos plásticos forma parte de varios sectores económicos relevantes.
- Cosmética y cuidado personal. Las microesferas plásticas están presentes en productos como exfoliantes faciales y corporales, pastas de dientes, geles de ducha y cremas.
- Textiles. La ropa sintética (poliéster, nailon, acrílicos) suelta minúsculas partículas de plástico llamadas microfibras durante su uso y lavado, siendo una notable fuente de contaminación acuática.
- Industria. El desgaste de los neumáticos de los vehículos libera microplásticos. Los pellets de plástico son pequeñas partículas de plástico utilizadas como materia prima en la fabricación de embalajes, tuberías y componentes electrónicos.
- Pintura y revestimientos. Algunas cubiertas marinas y pinturas para barcos contienen microplásticos para mejorar su función.
- Limpieza industrial. Las microesferas se usan para pulir y lijar superficies.
2) Microplásticos secundarios. Nacen indirectamente cuando recipientes de plástico como botellas, bolsas o envases grandes se desgastan por efecto del sol, el viento o el agua, convirtiéndose en un polvo plástico casi invisible. Un solo envase puede generar cientos de miles de partículas.
¿Qué efectos tienen sobre la salud?
1) Inflamación crónica. Las partículas activan el sistema inmune como si fueran gérmenes, generando una guerra interna que dura años y acelera enfermedades cardiovasculares.
2) Disrupción hormonal. Arrastran consigo sustancias químicas como el bisfenol-A, los ftalatos y metales pesados, imitando la conducta de los estrógenos o bloqueando la testosterona, vinculándose a la infertilidad, los abortos espontáneos y la pubertad precoz.
3) Estrés oxidativo. En los pulmones producen tos, fatiga y menor capacidad respiratoria; en el intestino alteran la microbiota y favorecen el síndrome de intestino irritable.
4) Neurotoxicidad. Hallazgos recientes hallaron hasta diez veces más plástico en cerebros de personas con demencia, lo que sugiere relación con pérdida de memoria y aprendizaje.
Qué puede hacer el sector de la limpieza contra los microplásticos
Una buena limpieza no solo quita la suciedad visible, sino que también evita la invisible. Reducir la invasión de los microplásticos no compete solo al sector científico. Cada empresa de limpieza y cada trabajador del sector puede convertirse en el primer filtro que proteja el planeta y la salud de las personas.
- Elegir textiles limpiadores de fibra natural (algodón, lino, celulosa) que no sueltan microfibras.
- Usar productos certificados sin microperlas ni abrasivos plásticos; leer las etiquetas y evitar ingredientes como el polietileno o el copolímero de acrilatos.
- Poner filtros en las lavadoras industriales, que retengan hasta el 90% de las fibras sintéticas de uniformes y mopas.
- Optar por envases a granel o recargables para reducir la generación de plásticos que terminarán fragmentándose.
- Difundir la cultura antiplásticos. Informar sobre los productos ecológicos y envases reutilizables, promover la compra a granel, elaborar productos caseros, sustituir las telas sintéticas por las naturales en la ropa y usar técnicas de limpieza en seco o con cepillos y esponjas biodegradables.
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