Higiene inclusiva: hacia unos aseos realmente para todos

Redacción

¿Quién no necesita usar los aseos públicos? Todas las personas vamos al baño varias veces al día. Es un acto fisiológico, cotidiano, inevitable. Sin embargo, algo tan básico puede transformarse en una auténtica odisea cuando salimos de casa.

No se trata del clásico “como en casa, en ningún sitio”, ni del debate sobre la identidad de género y el uso de unos u otros aseos. Hablamos de algo más profundo y urgente: la dificultad real que muchas personas encuentran para utilizar los baños públicos con seguridad, comodidad y dignidad.

Aquí es donde entra en juego el concepto de higiene inclusiva, una visión que busca garantizar que los espacios de aseotanto públicos como privados— sean accesibles, higiénicos y funcionales para todo tipo de usuarios, incluyendo a quienes tienen limitaciones físicas, sensoriales o psicológicas que no siempre se ven.

Más allá de los baños «adaptados»

Cuando se habla de accesibilidad, en este ámbito, solemos pensar en los baños para personas con movilidad reducida. Pero la accesibilidad es un espectro mucho más amplio, y las soluciones actuales no siempre cubren todas las necesidades. Hemos comprobado cómo a este concepto de accesibilidad se ha ido sumando, poco a poco, la idea de que los padres con bebes son otro perfil de usuarios que necesitan un aseo determinado con accesorios particulares, para atender a sus hijos en condiciones higiénicas para ellos, pero también para el resto de usuarios que comparten al mismo tiempo este espacio público y a la vez tan privado….

Pero no son los únicos que necesitan aseos adaptados. Además, no todos los edificios disponen de este tipo de baños, y los que sí, con frecuencia están diseñados bajo un modelo limitado que no contempla la diversidad de usuarios reales, como decimos.

Veamos algunos casos concretos:

  • Personas con artritis reumatoide: abrir un pestillo, girar una manilla o accionar un dispensador puede ser extremadamente doloroso.
  • Personas ostomizadas: necesitan vaciar o cambiar sus bolsas colectoras con discreción y limpieza, algo casi imposible en la mayoría de aseos públicos.
  • Personas con TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo): evitan tocar superficies por miedo a la contaminación o no soportan el ruido de los secadores de manos, lo que les impide usar baños convencionales.
  • Personas con incontinencia urinaria o anal: requieren acudir al baño con frecuencia y disponer de contenedores para pañales o absorbentes en todos los aseos, también en los masculinos.
  • Personas con dermatitis o alergias cutáneas: el uso de jabones públicos agresivos o perfumados puede causar brotes dolorosos o irritaciones severas.

Cada uno de estos perfiles representa a miles de personas para las que el simple hecho de usar un aseo público puede ser un desafío físico o emocional.

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Los números hablan: una necesidad social, no minoritaria

Lejos de ser casos aislados, los colectivos que requieren aseos inclusivos son cada vez más numerosos:

  • Artritis reumatoide: más de 300.000 personas en España la padecen, y más de 11 millones sufren algún tipo de enfermedad reumática, según la Sociedad Española de Reumatología (SER) y el Estudio EPISER 2021–SER.
  • Dermatitis atópica: afecta a unos 1,5 millones de adultos, sin contar casos leves no diagnosticados, cifras de la Asociación de Afectados por Dermatitis Atópica (AADA), encuesta nacional de 2022.
  • Incontinencia urinaria o fecal: entre el 5% y el 15% de la población la sufre en distintos grados, especialmente mujeres y personas mayores, son cifras de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y la Asociación Española de Urología (AEU).
  • Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC): su prevalencia se estima en el 2,3% de la población, datos de la Organización Mundial de la Salud y Ministerio de Sanidad (Guía de Práctica Clínica sobre TOC, 2023).
  • Personas ostomizadas: se calcula que hay más de 70.000 en España, según la Asociación de Personas Ostomizadas de España (ACCU / FAPOE) — estimación 2023.
  • Mayores de 65 años: superan los 10 millones de personas, y muchas presentan alguna de las condiciones anteriores, datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), padrón continuo 2025.

En conjunto, millones de ciudadanos pueden experimentar dificultades al usar un baño público. Por eso, diseñar y mantener espacios higiénicos e inclusivos no es un gesto de empatía, sino una res- puesta necesaria a una realidad social y demográfica.

Concienciación: el primer paso hacia la higiene inclusiva

El camino hacia una higiene inclusiva comienza con la toma de conciencia. Quienes diseñan, limpian o gestionan espacios deben entender que la diversidad funcional, las patologías crónicas y los trastornos del comportamiento influyen directamente en el uso de los aseos.

Por ello, es fundamental implicar a arquitectos, fabricantes, gestores de limpieza y mantenimiento, y responsables de instalaciones en un enfoque común: diseñar baños pensados para todos los públicos desde el inicio, y no como adaptación posterior.

Diseño inteligente: no necesariamente más caro

Contrario a la creencia habitual, incorporar criterios de inclusión no tiene por qué aumentar significativamente los costes. Si se planifica desde el diseño, muchas medidas inclusivas son simples, económicas y altamente efectivas.

Algunas buenas prácticas, pueden ser:

  • Grifos y dispensadores no touch, que evitan el contacto físico y reducen la transmisión de gérmenes.
  • Colgadores y barras a distintas alturas, accesibles para todos.
  • Picaportes ergonómicos tipo palanca y pestillos fáciles de accionar.
  • Contenedores higiénicos en todos los aseos, también masculinos y familiares.
  • Jabones neutros e hipoalergénicos, aptos para pieles sensibles.
  • Fundas desechables para inodoros y cubiertas antisalpicaduras.
  • Superficies continuas y de fácil limpieza, que minimizan rincones sucios o zonas de difícil acceso.
  • Zonas discretas para vaciado de bolsas ostomizadas, con papeleras específicas y tomas de agua.

Estas medidas no requieren grandes inversiones, solo diseño empático y visión a largo plazo.

Limpieza: la otra mitad del éxito

Tan importante como el diseño es la limpieza profesional de los aseos inclusivos. De nada sirve instalar equipos avanzados si no se reponen los consumibles o si la limpieza no se realiza con criterios adecuados.

El personal de limpieza profesional es clave en este modelo. Son quienes detectan deficiencias, garantizan la reposición de productos adecuados y aseguran que la experiencia de uso siga siendo segura y cómoda. La elección de productos de limpieza y desinfección compatibles con las superficies, con el medio ambiente y con la salud de las personas sensibles también forma parte del compromiso inclusivo. En definitiva, la higiene inclusiva no termina cuando el arquitecto entrega la obra: se mantiene viva gracias a la limpieza profesional y a la reposición inteligente.

Una oportunidad para el sector de la limpieza y la higiene profesional

Más allá de su valor social, la higiene inclusiva representa una oportunidad de innovación y diferenciación para el sector de la limpieza profesional. Los fabricantes pueden desarrollar nuevas líneas de dispensadores, griferías, accesorios o consumibles inclusivos con valor añadido.

Las empresas de limpieza y mantenimiento pueden ofrecer servicios especializados que garanticen la accesibilidad y la reposición adecuada. Los locales comerciales, restaurantes y centros públicos pueden utilizar sus aseos inclusivos como elemento de reputación y fidelización. No olvidemos que la imagen de los aseos en un negocio es muchísimo más importante de lo que pensamos.

En una sociedad cada vez más sensibilizada, la percepción de la higiene, la accesibilidad y el confort en los baños influye directamente en la elección de establecimientos. Cuidar ese detalle puede marcar la diferencia entre ganar o perder clientes.

Higiene inclusiva, compromiso colectivo

La higiene inclusiva no es una tendencia, sino una evolución natural de la responsabilidad social en el ámbito de la limpieza y la gestión de instalaciones. Significa pasar de ofrecer baños ‘correctos’ a espacios pensados para todos.

Desde fabricantes hasta empresas de servicios, pasando por gestores de edificios, todos los actores del sector pueden contribuir a hacer realidad unos aseos inclusivos, higiénicos y accesibles que respeten la diversidad humana y promuevan una sociedad más igualitaria.

Porque en definitiva, todos —sin excepción— necesitamos un baño. Y cada persona merece poder hacerlo con comodidad, seguridad y dignidad.

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Essity impulsa un debate pionero para eliminar las barreras invisibles en los aseos públicos

Essity, compañía global referente en higiene y salud, ha celebrado en Madrid la mesa redonda “Higiene inclusiva: eliminando barreras invisibles”, un encuentro que ha reunido a representantes del ámbito sanitario, psicológico, social y del diseño de aseos públicos con el objetivo de reflexionar sobre cómo avanzar hacia una higiene realmente inclusiva en estos espacios. Y lo ha organizado, enmarcándolo en el contexto del Día Mundial del Lavado de Manos, el 15 de octubre.

El encuentro, promovido por Essity a través de su marca Tork, ha puesto el foco en las dificultades que millones de personas enfrentan a diario en los aseos públicos. Según el estudio Tork Insight 2025, elaborado por Essity, el 40% de los españoles convive con alguna condición física que dificulta el uso de aseos públicos, y otro 40% sufre ansiedad o incomodidad en estos espacios. Además, el 95% de las condiciones que dificultan el uso del baño no son visibles, lo que refuerza la necesidad de avanzar hacia entornos más inclusivos y empáticos.

Durante la apertura del acto, Elena Gallego, responsable de Advocacy & Asuntos Públicos, ha subrayado que “detrás de cada puerta cerrada en un aseo público puede haber alguien que no solo busca un lugar limpio y seguro, sino también un espacio que respete su dignidad y sus necesidades específicas”. Por su parte, Aitor Perfecto, responsable del área de Higiene Profesional en Essity Iberia, ha recordado que “la higiene inclusiva no es un detalle menor: impacta directamente en la calidad de vida de las personas y en la reputación de las empresas. Crear conciencia y eliminar estas barreras, visibles e invisibles, es el primer paso para impulsar un cambio real”.

El debate, moderado por Gallego, ha contado con la participación de Julián García Villalobos (Unión Democrática de Personas Mayores), Sacramento Estévez (ASEPAR), Àngels Roca (ASIA), Rosa Iglesias (Fundación Nacional para el TOC), Dra. Carlota Berenguer (profesional médico y paciente con dermatitis), José Miguel García Real (Colegio Oficial de la Psicología de Madrid) y Niels Bakker (One Hundred Restrooms).

Todos ellos han aportado su visión sobre las principales barreras que dificultan el uso de aseos públicos y las posibles soluciones desde la innovación, el diseño y la regulación.

Los participantes han coincidido en la necesidad de establecer protocolos y normativas específicas que garanticen una higiene verdaderamente inclusiva en todo tipo de instalaciones, desde hospitales y centros educativos hasta espacios de ocio, oficinas, restaurantes o infraestructuras públicas. En este sentido, el estudio Tork Insight también revela que el 61% de los españoles considera imprescindible que haya suficiente espacio para sillas de ruedas, y el 94% suele acompañar a niños pequeños al baño, lo que pone de manifiesto la importancia de diseñar espacios más funcionales y accesibles para todas las edades y situaciones.

Asimismo, se ha puesto en valor el papel de la tecnología y el diseño como aliados para eliminar barreras invisibles: sensores sin contacto, cabinas más amplias, señalética accesible y productos adecuados para distintos tipos de piel o condiciones de salud son ya soluciones disponibles que deberían incorporarse de forma sistemática.

Según el informe, más del 55% de los españoles prefiere dispositivos sin contacto, como grifos o dispensadores automáticos, y el 50% ha evitado usar un baño público por experiencias negativas anteriores, lo que demuestra la relación directa entre accesibilidad, higiene y bienestar emocional.

El encuentro ha concluido con el compromiso de elaborar un documento de consenso con ideas y propuestas surgidas durante la jornada, que será elevado a las administraciones e instituciones pertinentes. La clausura ha corrido a cargo de Celia García Menéndez, Directora General de Humanización, Atención y Seguridad del Paciente de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.