Factores como el cambio climático, la globalización y el crecimiento de las zonas urbanas están teniendo un impacto significativo en la Sanidad Ambiental, al favorecer la proliferación y expansión de determinadas especies plaga.
En este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha insistido en la necesidad de impulsar “Una sola salud”, un enfoque que reconoce la estrecha relación entre la salud humana, la salud animal y el equilibrio del medioambiente, incluidos los ecosistemas. Para avanzar en esta estrategia, la OMS trabaja en alianza con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, antes OIE) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
En la prevención y el control de las enfermedades transmitidas por vectores están involucrados múltiples sectores, por lo que se considera necesario articular una respuesta de forma coordinada.
En este sentido, el Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores, elaborado por el Ministerio de Sanidad, tiene la finalidad de disminuir el riesgo y reducir al mínimo el impacto global de estas enfermedades emergentes desde la perspectiva de “Una sola salud”.
Este documento busca avanzar en la implementación de acciones que permitan una mayor integración entre los distintos sectores implicados con el objetivo de garantizar una respuesta coordinada ante el riesgo que representan estas enfermedades para la salud pública. Se estima que la organización conjunta y la puesta en común de estrategias dentro de un mismo plan contribuya al fortalecimiento de los sistemas existentes y a una colaboración más eficaz entre los diferentes ámbitos de actuación.
“Por su situación geográfica —a las puertas del continente africano— y sus condiciones climatológicas —cada vez más propias de climas tropicales—, España cuenta con una gran presencia de especies plaga como mosquitos, garrapatas, etc., vectores transmisores de graves enfermedades como la Fiebre del Virus del Nilo Occidental, dengue, leishmaniosis y un largo etcétera”, explica Jorge Galván, director general de Anecpla. Sin embargo, hay que tener en cuenta que “contamos con un sector profesional altamente cualificado, una normativa cada vez más específica y tecnologías emergentes que permiten una respuesta eficaz y sostenible ante estos retos”, señala Galván.
Garrapatas, una especie en crecimiento
La plaga de garrapatas ha alcanzado niveles alarmantes en Cataluña este año, con presencia confirmada en 81 municipios, lo que supone más del triple que hace tres años, según datos del Boletín de la Institución Catalana de Historia Natural. Si bien es cierto que existen muchas especies diferentes de estos ixodoideos, en España preocupan especialmente dos: Hyalomma lusitanicum e Ixodes. Es precisamente la primera de ellas, presente en diversas zonas de Cataluña, el que constituye el principal vector transmisor del virus de la fiebre hemorrágica Crimea-Congo. Aunque su transmisión a humanos no es frecuente, el riesgo aumenta con la expansión de la plaga y el contacto cada vez más estrecho entre personas, animales domésticos y fauna silvestre.
Para Galván, “este crecimiento se debe a dos factores: por un lado, al aumento de las temperaturas debido al cambio climático, que crea condiciones ambientales cada vez más favorables para la proliferación de esta especie; y, por otro, a la proliferación de especies hospedadoras en determinadas áreas urbanas como jabalíes y conejos”.
Conejos: hospedadores de garrapatas
Precisamente las poblaciones de conejos se ha incrementado significativamente en los últimos meses, convirtiéndose en un desafío de creciente preocupación para autoridades, agricultores y expertos en Sanidad Ambiental. La situación ha alcanzado tal magnitud que comunidades autónomas como Castilla-La Mancha se han visto obligadas a declarar la emergencia cinegética temporal en numerosos municipios debido a la sobrepoblación de conejos en los cultivos agrícolas de la región. Sin embargo, el problema no se limita únicamente a las explotaciones agrarias.
El Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades Trasmitidas por Vectores busca reducir al mínimo el impacto global de estas
El incremento de conejos en zonas urbanas y periurbanas es uno de los focos de preocupación más acuciantes en diversas regiones. Además de Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Aragón y Murcia han reportado un aumento desmesurado en las poblaciones de conejo silvestre. Este crecimiento descontrolado está generando un desequilibrio ecológico que se manifiesta no solo en los daños al sector agrario, sino también en el incremento de riesgos sanitarios para la población.
Uno de los principales motivos de alarma es el hecho de que los conejos son hospedadores habituales de garrapatas, parásitos que actúan como vectores transmisores de afecciones graves como la enfermedad de Lyme o la citada fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. Estas enfermedades, aunque tradicionalmente asociadas a zonas rurales o ganaderas, están viendo una expansión preocupante en los últimos años al representar una amenaza sanitaria emergente.
Procesionaria: una plaga que se adelanta cada año
Uno de los efectos del cambio climático es el adelanto de la aparición de la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) al mes de febrero, cuando habitualmente su presencia se localizaba entre los meses de marzo y abril, con la llegada de la primavera.
Su temprana aparición se ha visto favorecida por el ascenso térmico y el aumento de la humedad ambiental, especialmente en áreas mediterráneas, donde los pinares son abundantes. Sus nidos, visibles en las ramas de los árboles, se concentran principalmente en estas conímeras, aunque también pueden encontrarse en otras especies como los cedros.
El periodo más crítico es el larvario, cuando las orugas están cubiertas de finos pelos urticantes que liberan toxinas al entrar en contacto con el aire. Estas pueden provocar reacciones alérgicas graves, tanto en personas como en animales domésticos. Los perros, por ejemplo, son especialmente vulnerables si olfatean o tocan las orugas, ya que pueden sufrir inflamaciones severas.
Desde Anecpla advierten que apenas un mínimo contacto con la oruga procesionaria puede generar desde dermatitis a lesiones oculares, pasando por urticarias y reacciones alérgicas. “Ni siquiera es necesario el contacto directo con las orugas”, especifica Galván, “tan solo con el roce de uno de sus pelos (que estos insectos lanzan como estrategia de defensa al sentirse amenazados) es suficiente para provocar irritaciones y alergias, especialmente si estos alcanzan los ojos”.
Chinches de cama: una plaga silenciosa
Anteriormente se pensaba que la presencia de chinches estaba relacionado con la suciedad. Sin embargo, hoy en día, se ha visto que “su presencia está mucho más relacionada con la globalización, los altos niveles de contaminación y el aumento progresivo de las temperaturas”, afirma Galván. Todos ellos, condicionantes que están fomentando la proliferación de estos insectos en los últimos años en Europa.
Es el caso de las denominadas chinches de cama, una de las plagas más asociadas al sector hotelero y las viviendas turísticas, que tienden a multiplicarse y expandirse con el trasiego de viajes. Este insecto parásito mide entre 5 y 6 mm de longitud, suele anidar en las camas, los pliegues de las sábanas, muebles, sillones… y se alimenta fundamentalmente de sangre humana. Su picadura genera molestias e, incluso, reacciones alérgicas diversas, insomnio o estrés, si bien no transmiten enfermedades graves.
Mosquitos: un verano con riesgo elevado
Ligado también a los cambios climatológicos ha hecho su aparición temprana el mosquito, presente en España en sus dos especies más comunes: el mosquito tigre (Aedes albopictus) y el mosquito común (Culex). “Este año, con el exceso de humedad provocado por las innumerables lluvias, se prevé un repunte de casos si no se toman medidas preventivas contundentes”, precisa Galván.
Precisamente el mosquito tigre, una especie invasora altamente adaptativa, continúa expandiéndose por España a un ritmo alarmante. Las altas temperaturas y la acumulación de agua en objetos cotidianos favorecen su reproducción y aumentan el riesgo de transmisión de enfermedades tropicales.
Por ello, los expertos insisten en que la colaboración ciudadana es clave. A día de hoy, el 21% de los avistamientos de mosquito tigre en la última década han sido comunicados gracias a herramientas como la app Mosquito Alert.
Cotorras: una plaga urbana que exige coordinación
La presencia de cotorras argentinas y de Kramer que han invadido entornos urbanos supone un nuevo desafío sanitarios, pues preocupa la transmisión de enfermedades como la toxoplasmosis a través de sus excrementos, lo que añade un factor de riesgo para la salud pública.
Los conejos son hospedadores habituales de garrapatas, parásitos que actúan como vectores transmisores de enfermedades graves
Actualmente, la medida más extendida para el control de estas aves es la retirada de nidos en árboles, una práctica que ha demostrado ser contraproducente. Lejos de frenar su avance, esta técnica provoca un efecto rebote: las cotorras duplican la construcción de nidos como mecanismo defensivo.
Otras estrategias como la captura han tenido una efectividad limitada y puntual. “Son aves extremadamente inteligentes, aprenden rápido y tras las primeras capturas evitan descender al suelo”, explica Galán.
Polillas: aumento poblacional sin riesgo sanitario
Anecpla ha llamado a la calma ante el aumento de polillas Autographa gamma, puesto que no representan un riesgo para la salud. “Tener una alta presencia de insectos no siempre implica un problema sanitario”, aclara Galván
El actual repunte de estos lepidópteros se debe a una combinación de factores naturales como el aumento de las temperaturas, la mayor capacidad reproductiva asociada al cambio climático y la posible llegada de ejemplares migratorios desde el Norte de África. “Esta especie en concreto es autóctona de la Península Ibérica, pero también se encuentra en Europa, el Norte de África y zonas de Asia. Es normal que, con ciertas condiciones meteorológicas, sus poblaciones aumenten puntualmente”, indica Galván. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la Autographa gamma no está relacionada con las polillas de la ropa. Por este motivo, la prevención en el hogar sigue siendo una herramienta útil para quienes quieran evitar el contacto con estos insectos.
Desde Anecpla recuerdan que es imprescindible que sean profesionales especializados en la gestión de plagas quienes lleven a cabo las labores de control utilizando métodos apropiados según las condiciones del entorno, el ciclo biológico de las plagas y el nivel de infestación, todo ello minimizando el impacto sobre el medio ambiente y la salud pública.
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