ANECPLA advierte de la intensidad de la plaga de mosca negra este año

Mosca negra.
ANECPLA

La mordedura de la mosca negra puede llegar a rasgar la piel y es extremadamente dolorosa. A pesar de su pequeño tamaño, que no sobrepasa los seis milímetros de longitud, este insecto puede llegar a matar a ratones o pájaros. Además, en el caso de las personas, suele provocar hinchazón y heridas que pueden llegar a durar más de una semana.

“El problema fundamental de este insecto es que no pica, sino que muerde en forma de sierra, generando una herida de consideración importante y pudiendo dar lugar a infecciones y reacciones alérgicas muy alarmantes, que en algunos casos requieren hospitalización”, explica la directora general de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA), Milagros Fernández de Lezeta.

La mosca negra se reproduce en los cauces de los ríos, especialmente en aquellos que se encuentran especialmente limpios y concretamente en la vegetación flotante, la cual queda al descubierto cuando el nivel del agua comienza a descender. Este año, por el confinamiento decretado en el mes de marzo a raíz de la pandemia de coronavirus, no han podido llevarse a cabo las habituales tareas de mantenimiento y prevención que suelen realizarse antes del verano para evitar la proliferación de este insecto.

Esta situación excepcional hace prever un verano complicado en lo que a los efectos de varias plagas de mosca negra en distintos puntos del territorio nacional se refiere. Así, diversos municipios de Barcelona, Madrid y Zaragoza se espera que sean los más afectados.

“No es una especie invasora, la mosca negra es autóctona, pero desde hace varios años se observan picos agresivos en sus ataques a humanos. De ahí que veamos tan necesario hacer frente a esta plaga que se está convirtiendo en un problema de  salud pública” explica la directora general de ANECPLA. “Desde la Asociación recomendamos realizar los tratamientos de prevención, pero en este año atípico en el que no han podido realizarse con normalidad debido al Estado de Alarma, tan sólo nos queda aplicar medidas de choque y recomendaciones ciudadanas para mantenerlas alejadas”.

Una mordida muy dolorosa

De pequeño tamaño y color oscuro, la virulencia de la picadura de la mosca negra es mucho mayor que la de otros insectos. De hecho, no se trata de una picadura como tal, la mosca negra muerde, provocando un pequeño desgarro en la piel de su víctima. Su procedimiento es el siguiente: comienza inoculando una pequeña dosis de anestésico, que le permite morder sin que el individuo afectado se dé cuenta. Su saliva es la que suele provocar fuertes cuadros de alergia y dolores fuertes en la zona. El efecto final se traduce en una roncha de varios centímetros que suele incluso sangrar, acompañada de una elevada hinchazón que puede llegar a durar hasta un mes.

Si se sufre la mordedura de la mosca negra es importante no rascarse, ya que puede empeorar la herida y hacer que se infecte. Se recomienda aplicar hielo para bajar la inflamación, o una pomada con un corticoide suave. Pero, sin duda, es recomendable acudir de inmediato al hospital o centro de salud más cercano e informar del caso para evitar un empeoramiento de la reacción.

Consejos para evitar su mordedura

A diferencia de otros insectos voladores, la mosca negra actúa por el día y es capaz de introducirse bajo las prendas y alcanzar la piel para conseguir su propósito. Algunos de los consejos lanzados desde ANECPLA para evitar ser víctima de este insecto este verano son los siguientes:

  • Vestirse con ropa clara, sin colores demasiado llamativos que puedan atraer a los enjambres.
  • Evitar pasear por el curso de los ríos o zonas cercanas a los mismos, especialmente a última hora de la tarde.
  • Instalar mosquiteras en puertas y ventanas en las zonas de riesgo.
  • Evitar la acumulación de agua en el exterior de la vivienda y mantener cubiertos los depósitos de agua.
  • Controlar los desagües.
  • Utilizar repelentes certificados (sobre todo los que contienen citronela).
  • Contactar con profesionales

Las previsiones de los expertos es que la virulencia de este insecto se siga expandiendo año a año por la geografía española, mientras que el cambio climático siga suavizando los inviernos y recalentando los veranos. Con todo, tal y como reconoce Fernández de Lezeta, “las labores de prevención son especialmente importantes a la hora de minimizar su impacto, algo que vamos a poder entender de primera mano este año, en el que no se ha podido ejecuta el mantenimiento oportuno debido al confinamiento decretado con el Estado de Alarma”.