Los peligros químicos ocurren cuando sustancias tóxicas o no deseadas se incorporan a los alimentos debido al uso inadecuado o residual de productos químicos utilizados en la limpieza y desinfección. Esto puede provocar una contaminación química que, en muchos casos, es invisible y puede pasar desapercibida hasta que se consumen los alimentos afectados; motivando intoxicaciones en los consumidores, cuyos efectos varían desde reacciones alérgicas leves, hasta complicaciones graves como daños en órganos, problemas respiratorios o envenenamientos. Además, el consumo accidental de productos químicos puede tener efectos acumulativos a largo plazo sobre la salud. Para las empresas, esto puede implicar retiros de productos, multas severas y pérdida de la confianza de los consumidores.
Durante estas tareas las principales fuentes de peligros químicos son:
- Residuos de productos de limpieza, si después de la limpieza o desinfección no se realiza un adecuado aclarado, pueden quedar residuos de detergentes o desinfectantes en las superficies de contacto con los alimentos. Estos productos químicos pueden migrar a los alimentos y causar efectos tóxicos si son consumidos.
- Uso incorrecto de productos de limpieza, como hacer un mal uso de los productos aplicándolos directamente sobre alimentos o superficies sin enjuagarlos correctamente.
- Almacenamiento inadecuado de productos químicos, si los productos de limpieza y desinfección no se almacenan en áreas separadas y bien identificadas, existe el riesgo de que estos productos puedan entrar en contacto accidental con los alimentos o sus ingredientes. Esto puede causar contaminaciones cruzadas químicas, especialmente si los productos son derramados o manipulados sin las precauciones adecuadas.
Durante las tareas de limpieza y desinfección, la formación de los operarios de limpieza es un punto clave para evitar la contaminación con químicos. Por este motivo, en Cleanity Services capacitamos a nuestro equipo con formaciones especializadas, destacando la importancia de seguir estrictamente las indicaciones del fabricante sobre el uso y la dilución de productos de limpieza y desinfección. Un enjuague adecuado es clave para eliminar cualquier residuo químico de las superficies. Asimismo, es fundamental aplicar procedimientos rigurosos de almacenamiento y etiquetado para evitar que los productos químicos entren en contacto con los alimentos o las zonas de manipulación.
Para garantizar que no queden restos de productos de limpieza en las superficies, desde Cleanity realizamos controles analíticos mediante el uso de tiras de pH. Estas permiten verificar si existen residuos alcalinos o ácidos en las superficies después del proceso de enjuague. Un pH fuera del rango neutro puede indicar la presencia de residuos químicos, lo que supone un riesgo para la seguridad alimentaria. Implementar estas comprobaciones es una medida preventiva esencial para asegurar la eliminación completa de cualquier sustancia química que pueda comprometer la inocuidad de los alimentos.





