Las patronales del sector defienden el valor de la limpieza ahora y siempre

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Redacción

El pasado 27 de mayo, la revista LIMPIEZAS se reunió con los integrantes del Consejo Técnico Asesor de la publicación, que lo conforman los representantes de las principales asociaciones del sector de la limpieza e higiene profesional.

Con España ya en fase de desescalada, cada sector acusa las consecuencias del parón de actividad forzoso que ha producido la pandemia del Covid-19 de una manera distinta. En el sector que nos ocupa también hay incertidumbre a medio y largo plazo, así como problemas a corto plazo que solucionar.

Antonio Albesa, vicepresidente de AEFIMIL, nos explicaba que los fabricantes y distribuidores de maquinaria profesional de limpieza se autoconsideraron servicio esencial, “por nuestra responsabilidad sobre el mantenimiento de los equipos de supermercados”. Asegura que en estos momentos de desescalada están trabajando al 50 por ciento en reparaciones de servicio técnico. “Ha habido una bajada, por tanto”. Toda la contratación de maquinaria vial “desapareció, esto es respecto a la Administración”, comenta.

El sector de la maquinaria profesional ha desarrollado protocolos y máquinas para poder hacer frente al nuevo coronavirus pero son sistemas de fregado, secado y nebulización que necesitan un tiempo de espera tras su realización y ése es el principal problema de cara al cliente.

Rafael Arruga, director general de AEFIMIL, explicaba que ha habido una gran dicotomía entre los asociados que son distribuidores y fabricantes. “Por ejemplo, Diversey está sufriendo por su negocio con de maquinaria profesional, pero no por la parte de químicos”.

Arruga señaló que ha habido una importante caída del sector de la maquinaria por los cierres, aunque por otro lado también ha habido un actividad mayor en supermercados, “aunque no compensa sobre los negocios cerrados”. Eso sí, nos asegura que ha habido más servicio técnico y posventa de lo habitual.

En su opinión, hay que poner en valor que hay que limpiar siempre, no solo ahora. Y que cuando todo esto pase, no vuelva a ser el presupuesto de limpieza el primero que se reduzca; tras esto debería quedar una cultura de limpieza.

Jesús Martín, presidente de AFELIN, resaltó que el sector de la limpieza e higiene profesional fue actividad esencial desde el primer momento. Denuncia que se encontraron con problemas con el cumplimiento de la normativa, por los cambios repentinos que se iban produciendo. “Ahora mismo el problema es el mantenimiento de los ERTEs, más allá del 30 de junio. Esperamos conseguir que se mantengan mientras no se reactive la actividad. Igualmente, es importante que los prestamos ICO lleguen y que la Administración pague bien y pronto, que cumpla con la ley de la morosidad”, explica.

Como experto en el sector de la limpieza profesional insistió en que hay que llevar a cabo unos protocolos de limpieza y desinfección, y mantener en el tiempo el tipo de servicio que se elija para afrontar esta situación. “Porque la desinfección funciona con un conjunto de acciones que pasan en primer lugar por una buena limpieza en función de la instalación”, concluye.

Respecto al difícil cumplimiento normativo, se mostró de acuerdo Josep Très, presidente de ASCEN: “Todos tenemos una incertidumbre absoluta porque los reales decretos y las normativas no son claros para los que los tenemos que ejecutar. Estamos con una incertidumbre permanente; no sabemos qué se nos viene. Y aunque pareció que había trabajo, en realidad no lo hubo. Ahora estamos en lo alto de una montaña rusa y no sabemos qué haremos con los empleados, cómo los sacamos de los ERTEs; los clientes ahora necesitan en gran medida el servicio de limpieza pero no sabemos lo que durará”.

El sector se muestra preocupado porque esta demanda repentina del servicio de limpieza no se corresponde con la que existía antes de la pandemia, es más el sector venía de la tendencia marcada por la crisis del 2009-2014, donde fue uno de los servicios que sufrieron importantes reducciones en sus contratos.

Para Juan Díez de los Ríos, presidente de ASPEL y de EFCI, la nota positiva la pone la unión que se ha provocado en el sector. Por otro lado, insiste en que, “estamos soportando un pico de trabajo que no quieren pagar de más, y tampoco sabemos lo que durará esta situación, porque pensamos que no van a demandar tanta limpieza después. Estamos viviendo una situación irreal en este sentido”, declara.

Algo de luz puede llegar con el turismo, pues “tendremos una reactivación de muchos sectores, pero ya estamos hablando de julio o cuando sea”, sentencia.

En la misma línea, comentaba su experiencia, Juan Carlos Cebriá, presidente de ASFEL. Sin embargo, ahondando en el sector de la química comentó que las empresas han doblado turnos. “Hemos sufrido el problema con el alcohol, con el espesante del gel hidroalcohólico. También con el triclosan, la glicerina, y para los desinfectantes, en general, de algunas materias primas… y sigue habiendo problemas. No hay suficiente producción por parte de las multinacionales. Ha habido falta de envases, de tapones, de pulsadores… pero para la industria química ha sido una época increíble, en el sentido de que ha sido todo un reto”, argumenta. “Nuestro sector se ha reinventado -continua Cebriá-, pero la Administración ha ido ‘a remolque’. Está tardando más de lo que debiera. La Administración tenía que haber contando con las asociaciones profesionales en químicos o de limpieza profesional, y no ir por su lado”.

La cuestión de fondo para todos es qué quedará de todo esto que hemos vivido, sobre todo si permanecerá la cultura de la importancia que tiene la higiene y desinfección, de instalaciones y la personal.

Por otro lado, en las próximas semanas se irán abriendo de nuevo los hoteles. Ana María Dobaño de ASEGO explicaba que es ahora cuando el sector tiene que decidir qué protocolos o medidas seguir, qué técnicas o productos elegir, y esto, así como la reactivación del turismo y del resto de negocios, será decisivo para que la hotelería se reactive o lo deje para septiembre.

Durante esto periodo nos comenta que se ha hecho desde ASEGO mucha formación sobre pautas para los distintos sectores. Además, asegura que, “las camareras no podrán cumplir los ratios que se venían pidiendo para la hotelería”.

En opinión de Antonio Albesa, las conductas están cambiando, “determinadas zonas que no se fregaban se están empezando a fregar; ahora hay una gran demanda de fregadoras pequeñas para zonas que no se mecanizaban; establecimientos, que se están preparando para la reapertura que no fregaba con máquinas y lo están considerando. Hay pequeñas empresas que es posible que profesionalicen la limpieza y la mecanicen, y creo que puede ocurrir lo mismo en la hostelería porque no van a querer tener problemas legales”.

Asuntos laborales

En estos momentos, superados los meses de alarma sanitaria, donde asuntos como contar con EPIS, obtener productos desinfectantes o abastecerse de materias primas era la principal preocupación, ahora los asuntos en materia laboral ocupan el primer orden.

El anuncio de derogar y transformar la reforma laboral o cómo salir de los ERTEs son las dos cuestiones fundamentales.
Para Díez de los Ríos, “se han cargado el diálogo social, cuando encima ahora mismo no se puede derogar. Conlleva un cambio de estatuto, que tienen que mandar al Congreso, lleva un proceso…, el problema es que el 30 de junio está cerca y ha habido una ruptura del diálogo”. Para Josep Trés no se va a producir porque, en su opinión, tienen que proteger a las empresas. “Además creo que para que Europa ofrezca soluciones monetarias, vamos a tener que hacer unos cambios estructurales brutales, y estoy convencido de que las normas del juego las va a marcar Europa”.

Por su parte, Jesús Martínez apoya la idea de que ese cambio ahora mismo no se va a producir, porque es un proceso largo, y hay herramientas indispensables en esa reformal laboral, como es la figura de los ERTEs. “Yo creo que hay que cambiar en España, de arriba abajo, el mercado laboral y eso en algún momento se tendrá que afrontar. Pero a corto plazo es inviable”, concluyó.

Así las cosas, el debate está servido: ¿Quedará una cultura de la limpieza que no teníamos? ¿Será éste un antes y un después en el valor de la limpieza? ¿Dejará de ser una cuestión de imagen, en muchos casos menospreciada, para convertirse en un servicio de primera necesidad, esencial, como se ha demostrado?.