Marc Solench Director Comercial y TécnicoDibosch

"La robotización debe verse como una herramienta para elevar la calidad del servicio y la productividad"

Marc Solench Director Comercial y Técnico

Con más de 25 años de trayectoria en el sector de la higiene profesional, Marc Solench se ha consolidado como uno de los referentes en la integración de soluciones autónomas. Gracias a su formación en electrónica industrial, Solench aporta una visión técnica estratégica en un mercado en plena transformación. En esta entrevista, analizamos cómo la robótica está redefiniendo los procesos de limpieza y los criterios clave para valorar con éxito la inversión en equipos autónomos.

Dibosch lleva más de cinco años apostando firmemente por la robótica de limpieza. ¿Cómo nace este proyecto y cuál ha sido su evolución?

El proyecto nació porque hace más de diez años ya veíamos equipos autónomos en ferias, pero eran máquinas tradicionales con sensores añadidos que no ofrecían un beneficio real al cliente. El punto de inflexión llega durante la pandemia, cuando detectamos que fabricantes asiáticos producían equipos nativos digitales con inteligencia artificial (IA) que eran realmente funcionales. Nos arriesgamos con una primera compra y efectuamos pruebas en entornos hospitalarios e industriales para validar su impacto. Ahí vimos que estábamos ante un cambio real.

¿Cuál es hoy el posicionamiento de Dibosch en el mercado?

Somos una empresa con una larga trayectoria en el sector de la higiene profesional, especializados en la mecanización de procesos y con un profundo conocimiento de los escenarios y problemáticas de nuestros clientes. Nuestra experiencia y oficio, sumados a alianzas estratégicas con fabricantes líderes, nos posicionan como especialistas en la optimización de la limpieza, y no como solo proveedores de robots.

Nuestro compromiso siempre ha sido ayudar a los profesionales en la gestión y optimización de la limpieza. Por ello, ofrecemos una propuesta de servicios 360° adaptada a cualquier necesidad: asesoramiento y auditorías desde nuestra división de robótica, servicio técnico especializado, alquiler de equipos, demostraciones, formación continua y soluciones de financiación.

En este momento, ¿en qué punto de madurez se encuentra el mercado de los robots de limpieza?

Actualmente, nos encontramos en la fase inicial de la curva de madurez tecnológica. Existe un desconocimiento sobre cómo las estructuras deben adaptarse a la automatización. No obstante, la falta de personal cualificado y el absentismo están acelerando el proceso de cambio. Los sectores donde veremos un cambio más rápido son aquellos con tareas repetitivas de poco valor, como el mantenimiento de almacenes en seco, logísticos o el aspirado de grandes superficies de moqueta en el sector hotelero.

Muchas organizaciones no están preparadas para automatizar porque sus procesos no están diseñados para ello. Por eso es clave nuestro acompañamiento como especialistas y formación a los equipos.

«El salto cualitativo consiste en pasar de una limpieza basada en horas a una limpieza basada en objetivos de higiene constantes»

A menudo se habla del retorno de la inversión (ROI) como el principal freno. ¿Es la forma correcta de valorar estos proyectos?

Si alguien busca un retorno de la inversión puramente contable, comparando a una persona –con el servicio actual–frente a un robot en un Excel, a día de hoy le seguirá saliendo mejor la persona. Pero la clave es otra: ¿cómo cuantificas tener un almacén limpio cada día en lugar de una vez al mes? ¿O la garantía de que la máquina no faltará por una baja laboral en un hospital?

La robótica abre nuevas posibilidades de limpieza con un servicio continuo y a demanda; de noche y de día garantiza espacios limpios y permite que el personal se dedique a tareas mucho más productivas y cualificadas. Estos nuevos procesos no se pueden comparar con los servicios de limpieza que se realizan actualmente.

Hay que tener en cuenta factores como la continuidad del servicio, la reducción de incidencias, la optimización de los recursos humanos o la mejora en la calidad percibida. Esto requiere entrar al detalle en cada proyecto y evaluar el retorno según las prioridades, oportunidades de mejora y necesidades del cliente. El salto cualitativo consiste en pasar de una limpieza basada en horas a una limpieza basada en objetivos de higiene constantes.

¿Cuál es el principal beneficio de los robots autónomos de limpieza?

El principal beneficio no es la reducción directa de costes. El robot autónomo de limpieza trabaja de forma constante y programada, garantizando espacios impecables mediante programas de limpieza en profundidad o mantenimiento base, mientras el personal aporta valor en otras áreas. Los nuevos softwares permiten adoptar diferentes procesos adaptados a cada espacio y requerimiento.

Estos equipos no solo limpian áreas, sino que usan IA para identificar manchas en tiempo real. Esto significa que, si un robot detecta un derrame, lo limpia al momento, evitando que se convierta en un riesgo de seguridad o que la suciedad se extienda. Además, es una solución profundamente sostenible, ya que optimiza el uso de agua y productos químicos, reduciendo su consumo frente a los métodos de limpieza convencionales. Los nuevos fabricantes de robots autónomos mejoran continuamente los equipos, evolucionándolos rápidamente como nunca lo habíamos visto antes en el mercado, cubriendo carencias que estaban normalizadas en el sector. Actualmente, los robots ya mopean y friegan de forma simultánea, eliminando la necesidad de un mopeado previo. Además, incorporan sistemas avanzados de autolimpieza tanto en las boquillas de secado como en los depósitos.

¿Cuáles son los principales errores que cometen las empresas al iniciarse en la automatización?

El error más común es pensar que la máquina funciona sola. Automatizar la limpieza no consiste únicamente en incorporar un robot; requiere comprender que, aunque la tecnología es eficaz, necesita un liderazgo que la respalde. Los principales retos de una implementación no son de carácter técnico –ya que no es necesario ser ingeniero ni poseer conocimientos avanzados en robótica para operar estos equipos–, sino que se centran en la gestión del cambio. El factor diferencial es, sin duda, el liderazgo interno.

Es imprescindible que exista una figura o un equipo dentro de la organización que impulse la transición, asegurando que el personal comprenda el proyecto, defina los escenarios de uso y adecue el entorno para que sea funcional. Sin ese compromiso por parte del cliente para integrar la tecnología en su operativa diaria, la máquina no podrá desplegar todo su potencial.

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