La protección de las plantillas que realizan trabajos al aire libre durante la temporada estival ha llevado a un número creciente de ayuntamientos y empresas de servicios a incorporar dispositivos de monitorización térmica, concretamente pulseras de control térmico. Esta medida de prevención de riesgos laborales, iniciada en el municipio granadino de Motril, se está extendiendo a otras localidades para proteger a colectivos como barrenderos, operarios de recogida de residuos y jardineros, quienes desempeñan su actividad bajo condiciones de exposición térmica directa.
Funcionamiento técnico y umbrales de alerta
Estos dispositivos tecnológicos actúan midiendo de forma simultánea dos variables críticas para la salud del operario. Por un lado, realizan un seguimiento continuo de la temperatura corporal del trabajador, emitiendo una alerta por vibración y señales luminosas si esta supera los 37,8 °C, lo que avisa de un incremento anómalo incluso si el empleado aún no experimenta síntomas de malestar.
Por otro lado, la pulsera monitoriza las condiciones del entorno exterior y genera una advertencia visual específica en el momento en que la temperatura ambiente rebasa los 42 °C, permitiendo al operario anticiparse a situaciones de riesgo extremo y pausar la actividad física bajo el sol.
Implantación por municipios
El Ayuntamiento de Motril (Granada) fue el primero en dar el paso con la introducción de este sistema para el personal de limpieza manual, recogida de residuos y gestión del Ecoparque. En colaboración con la empresa concesionaria FCC, el consistorio distribuyó inicialmente las pulseras priorizando a aquellos trabajadores con perfiles de salud más vulnerables, como personas con patologías cardiovasculares, respiratorias, mayores de 60 años o mujeres embarazadas.
Con respecto a la implantación de esta medida, el teniente de alcalde de Calidad Urbana de Motril, Juan Fernando Hernández, ha afirmado: «Somos conscientes de que las labores de limpieza viaria se desarrollan en unas condiciones especialmente exigentes durante esta época del año, por ello agradecemos a todos los trabajadores su implicación y esperamos seguir reforzando nuestro compromiso con su bienestar facilitándoles herramientas que les permitan desarrollar sus funciones en las mejores condiciones posibles».
Tras la experiencia de Motril, otros municipios han comenzado a adoptar esta misma tecnología. En Pozuelo de Alarcón (Madrid), la adjudicataria del servicio de limpieza viaria y recogida de residuos (Grupo FCC) ha dotado de estos dispositivos a una plantilla de casi 300 operarios.
Asimismo, el Ayuntamiento de Alcoi (Alicante) ha adquirido una treintena de pulseras para proteger a las brigadas municipales de Obras y Servicios, Medio Ambiente, jardinería y mantenimiento eléctrico. Esta tendencia de protección activa se observa ya en grandes capitales como Barcelona o Getafe (Madrid), así como en administraciones autonómicas como la Junta de Extremadura, que ha anunciado la compra de estos equipos para sus empleados públicos más expuestos al estrés térmico.
Protocolos complementarios de seguridad en verano
La utilización de estas pulseras de control térmico se integra dentro de los protocolos de prevención estival de las empresas de servicios. Los planes de contingencia frente a las olas de calor contemplan, de manera complementaria, la reorganización de las jornadas para evitar las horas de máxima insolación, el establecimiento de pausas periódicas de hidratación en zonas de sombra y la formación del personal en la identificación temprana de los síntomas del golpe de calor.
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