Juan Antonio Labat Director generalFeique

"No somos plenamente conscientes del peso real que tiene la industria química en todos los sectores productivos"

Juan Antonio Labat, Feique

El fuerte incremento de los costes energéticos y las materias primas condiciona la competitividad de la industria química europea. Juan Antonio Labat, director general de Feique, analiza en esta entrevista (concedida antes de la celebración de Expoquimia) el impacto de estas tensiones de precios en los componentes para la detergencia. Asimismo, examina el escenario regulatorio actual de la UE y reivindica el papel estratégico de la química como motor económico.

Antes de abordar la situación actual del sector químico, nos gustaría detenernos en Expoquimia. ¿Qué expectativas manejáis para esta edición y cómo está respondiendo la industria ante la cita?

Las sensaciones son muy positivas. Sabemos que prácticamente se ha alcanzado ya el 100 por ciento de ocupación del espacio expositivo y además la feria ha crecido respecto a anteriores ediciones, pasando de ocupar un pabellón a ocupar dos. Eso refleja muy bien el interés que sigue generando el sector.
Es verdad que algunas áreas de la industria química atraviesan un momento delicado, pero el sector sigue siendo sólido y va a estar muy presente en Expoquimia.

La química sigue siendo uno de los grandes motores de la economía española…
Totalmente. Y además muchas veces no somos plenamente conscientes del peso real que tiene la industria química en prácticamente todos los sectores productivos.

Comentabais precisamente que algunas áreas atraviesan una situación complicada. ¿Qué está ocurriendo actualmente en la industria química?

Hay que distinguir muy bien entre las diferentes ramas de actividad. Por un lado, está la química básica, que engloba las grandes plantas de producción de materias primas; después está la química de consumo, donde entrarían detergentes, productos de limpieza, cosmética o pinturas; y por último el sector farmacéutico, que es mucho más estable y menos sensible a las fluctuaciones del mercado.

El principal problema actualmente se concentra en la química básica. A nivel europeo hemos perdido muchísima capacidad de producción. Entre 2022 y 2025 se han cerrado 126 plantas, lo que supone unos 38 millones de toneladas de producción menos. Los países más afectados han sido especialmente Alemania y Países Bajos.

Las causas principales son dos. La primera, el coste energético europeo, muy superior al de Asia o Estados Unidos. Y la segunda, la enorme sobrecapacidad productiva instalada en China. Cuando existe tanta oferta y además sigue creciendo, los productores menos competitivos acaban sufriendo muchísimo.

Todo esto empezó a agravarse a partir de la crisis de Ucrania, cuando se dispararon los precios del gas, de la energía y de los derechos de emisión de CO2.

«Soportamos costes regulatorios muy elevados mientras permitimos la entrada de productos de terceros países que no cumplen los mismos estándares»

¿Y cómo está afectando la situación con el cierre en el estrecho de Ormuz?

En realidad, el impacto está siendo mayor en Asia que en Europa. China dependía muchísimo del Golfo Pérsico para abastecerse de determinadas materias primas y energía, y eso está obligando a reducir actividad en algunas plantas químicas.

Han bajado producción en materias primas plásticas, olefinas y otros productos básicos, y eso está tensionando el mercado internacional. Por ejemplo, la nafta, que es fundamental para la producción de etileno y otras materias primas plásticas, ha llegado a incrementarse cerca de un 50 por ciento. También la urea, básica para fertilizantes y distintos procesos industriales, está experimentando subidas importantes.

Ahora mismo el problema no es tanto que no exista producto, sino que los precios se han disparado. Mientras la demanda siga manteniéndose, parte de ese incremento puede trasladarse al mercado. El verdadero riesgo sería que esta situación se prolongase demasiado y acabase destruyendo demanda.

¿Qué productos son los que más están notando ese incremento de precios?

Principalmente las materias primas plásticas y algunos componentes utilizados en detergencia y productos de limpieza.
De todas formas, es complicado generalizar porque en química trabajamos con unas 26.000 sustancias distintas. Además, depende muchísimo de la estrategia de cada empresa, de sus contratos de suministro y de las coberturas que tenga pactadas con sus proveedores.

En muchos casos el producto sigue existiendo en el mercado, pero a precios muy superiores a los habituales. Muchas veces no es un problema real de desabastecimiento, sino de acceso a precios razonables.

En el caso de la urea sí estamos viendo más tensión, y también menos disponibilidad de nafta y determinadas materias primas plásticas. Aunque hay que tener en cuenta que este ajuste se está produciendo sobre un contexto previo de sobrecapacidad productiva mundial.

Juan Antonio Labat, Feique

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