La sostenibilidad marca cada vez más el sector de la limpieza, y se diversifica en cada vez a más facetas de la actividad de empresas y proveedores. Frente a tendencias ya asentadas, como las centradas en el uso de detergentes y limpiadores sostenibles, continúa la progresiva sustitución de flotas y, más novedoso, la generalización de equipos y accesorios reciclables y sostenibles. Y, por supuesto, los avances tecnológicos.
A la hora de analizar las tendencias que están poco a poco redirigiendo la industria de la limpieza hay conceptos omnipresentes, como tecnología, sostenibilidad, especialización… La diferencia fundamental, cuando hablamos de SIFU es que, a todo esto, hay que añadir un componente de sostenibilidad social que marca de principio a fin la relación con el cliente y los usuarios de los espacios de este.
Puntualizada su preminencia social, es hora de mostrar algunas interesantes realidades que se están haciendo poco a poco más comunes. Las tendencias de sostenibilidad se mueven ahora, después de centrarse, por ejemplo, en los productos y dispositivos de limpieza -biodegradables, no contaminantes, respetuosos con las personas y el entorno-, a todos los complementos de los servicios empleados por el sector. Esto se refiere a aspectos tan dispares, y tan imprescindibles, como carros de trabajo reciclables y, sobre todo, la ropa de trabajo, la uniformidad. En el primer caso, las mejoras en la fabricación de plásticos, con más propuestas «verdes», favorece su uso ético.
Por su parte, el textil es uno de los segmentos productivos en los que la concienciación medioambiental ha llegado para quedarse. No solo se trata de que las prendas estén fabricadas en materiales respetuosos, sino que se considera esencial que se potencie su durabilidad para eliminar una excesiva reposición y, por tanto, poder reducir el gasto energético en su fabricación, además de su recuperación y reciclaje.
En definitiva, se trata de apostar por una limpieza sostenible desde el punto de vista global, en el que hasta el más mínimo detalle forme parte de la rueda sostenible, de la economía circular.
Mejor maquinaria y tecnología
Por otra parte, aunque no es nuevo, se está mejorando mucho técnicamente el parque de vehículos y de maquinaria empleada. En este sentido, prácticamente todas las que funcionaban con combustibles fósiles han sido sustituido por eléctricas. Es una apuesta por la sostenibilidad, aunque también por la optimización de costes: aunque se trata de dispositivos con un mayor precio, a la larga resultan rentables económicamente y, a la vez, respetuosos con el medio ambiente. No hay nada como acudir a una feria profesional del sector para descubrir lo que la tecnología puede hacer para la industria de la limpieza, los avances son incesantes.
La recogida, análisis y gestión de datos para optimizar la distribución de personal y el uso de suministros; nuevos sistemas de higienización y esterilización; nuevos gadgets y dispositivos mecánicos y electrónicos para limpieza y desinfección; software de dispensación y de detección de presencia… no hay límite, aunque en muchas ocasiones el presupuesto puede suponer un freno.
Mano a mano con el cliente
En términos generales, siempre es necesario, previo inicio de la actividad, el diseño del plan específico para cada instalación, que contenga tanto las necesidades como las especificaciones de cada una de las estancias de la instalación. Esto permite la adecuación de equipos y formación de personal para
cada proceso.
Ahora, además, estas especificaciones han de tener en cuenta, no ya las últimas normativas en materia medioambiental, sino las propias demandas del cliente, que se muestra cada vez más concienciado con la conservación del entorno.
Trasfondo social, la marca de SIFU
Como en cualquiera de sus áreas de actividad, el hecho diferencial del servicio de la compañía SIFU en el segmento de la limpieza y la higiene profesional es su carácter ético y responsable. De este modo, SIFU ayuda a potenciar los valores de responsabilidad social de las empresas mediante el cumplimiento de sus objetivos en sostenibilidad ambiental, social y gubernamental (ESG).
Todo el equipo está comprometido con la inclusión sociolaboral de las personas con discapacidad y en riesgo de exclusión.
Estos trabajadores reciben una formación completa que les permite acceder a empleos en este sector, ya sea de carácter general o especializada, como en el caso de instalaciones químicas, industriales, higiénico-sanitarias. Cada servicio demanda un equipo humano específico, y si con ello se contribuye a la integración social, mejor que mejor.






