Prevención de riesgos laborales en personal de limpieza durante olas de calor

Gertrudis Bujalance

Las olas de calor como fenómeno recurrente son un peligro para la salud de los trabajadores, especialmente al personal de limpieza, que hace gran parte de sus tareas al aire libre o en espacios sin climatización. La prevención de riesgos laborales en estos casos no es solo una obligación legal, sino una responsabilidad ética para evitar golpes de calor, deshidratación y otras patologías asociadas al estrés térmico.

Durante las olas de calor, la temperatura corporal puede superar los 38°C, aumentando el riesgo de insolación, agotamiento por calor e incluso muerte. Durante tareas físicas intensas como barrer, fregar o usar maquinaria pesada, el estrés térmico se agrava con el uso de equipos de protección individual (EPI) que dificultan la evaporación del sudor.

Cómo proteger al personal de limpieza durante una ola de calor: guía práctica de prevención

La prevención de riesgos laborales durante olas de calor en el personal de limpieza requiere una planificación proactiva, medidas técnicas y una formación continua. Solo así se puede garantizar una jornada laboral segura y saludable, incluso en las condiciones climáticas más extremas.

  • Las empresas deben implementar medidas preventivas específicas. En primer lugar, es esencial adaptar los horarios laborales, evitando las horas de mayor insolación (entre las 12:00h y las 17:00h). La rotación de tareas y la reducción de la jornada en días de alerta meteorológica son prácticas recomendadas por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST).
  • La hidratación frecuente es otra medida crítica. Se debe proporcionar agua potable fresca de forma accesible y fomentar su consumo cada 15-20 minutos, incluso sin sensación de sed. Además, es recomendable instalar zonas de descanso sombreadas o climatizadas donde los trabajadores puedan recuperarse cada hora.
  • El equipo de protección también debe adaptarse a las condiciones climáticas. Optar por ropa transpirable, de colores claros y con protección UV, así como gorras o sombreros, reduce la exposición directa al sol. En casos extremos, se debe valorar la interrupción temporal de tareas al aire libre, priorizando la salud por encima de la productividad.
  • La formación específica del personal es clave. Los trabajadores deben conocer los síntomas tempranos del golpe de calor (mareos, náuseas, piel seca y caliente, confusión) y saber actuar con rapidez. La actuación inmediata incluye mover al afectado a un lugar fresco, proporcionarle hidratación y avisar a servicios médicos.